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Antonio Gades – Un cubano más

Por el 1 marzo, 2013
Antonio Gades y Cristina Hoyos

Las tablas, así llamadas por “esos”, que sobre ellas escriben la historia del arte, son testigo de la impronta dejada por el irrepetible bailarín y coreógrafo español Antonio Gades en los escenarios cubanos. Reconocido internacionalmente como uno de los íconos de la danza, dejó huellas imborrables en grandes teatros y en el cine. Fuenteovejuna, Suite Flamenca y las notorias Carmen y Bodas de sangre, las cuales compartió, entre otros con Laura del Sol y Cristina Hoyos, dan testimonio de una obra ya eternizada gracias a la tecnología audiovisual.

Cuba, la segunda casa de Antonio Gades

Por eso los grandes artistas son paradigmas para los novísimos pinos, aspirantes a labrar un camino en la posteridad. Para nadie ha sido secreto su admiración por Cuba. La Cuba que cautiva, cual remanso divino, a todo mortal foráneo. Sin dudas nuestra patria se honra en tenerlo como un patrimonio cultural compartido con su patria natal: la gran España, esa de Carmen Amaya, la de Buñuel, Lola Flores y Carlos Saura, quien tuvo a Antonio dentro de su filmografía.

El flamenco vio en él su mayor exponente, su elegancia y fuerza interpretativa lo hicieron único y brilló en el ballet clásico. Recordado es su papel de Hilarión en la puesta del ballet Giselle, en la ciudad de Nueva York en el año 1978 del pasado siglo, y fue tan extraordinaria su actuación que hoy día cada vez que un bailarín asume este rol, se toma como referencia la representación que Gades inmortalizó. Ese Gades amigo de Alicia Alonso, de nuestro pueblo y nuestra tierra, que abraza sus restos cual hijo fraterno.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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