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Un breve corto sobre Abelardo Barroso, el Caruso del Son

Por el 15 mayo, 2014
Abelardo Barroso
Abelardo Barroso

Tuve la suerte de ver recientemente el documental titulado Abelardo Barroso: no quisiera que me olvidaran, una obra de cineasta cubano José Galiño, que fungió como productor, guionista y director de este merecido homenaje al que está muy justamente considerado como el Caruso del Son.

Un intérprete clave en la música popular cubana de todos los tiempos

Este habanero legítimo, que nació y murió en La Habana (1905 -1972) tuvo una carrera brillante como cantante de agrupaciones emblemáticas de la música popular cubana como el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, y los sextetos Habanero y Boloña, así como en las orquestas Sensación y Maravilla del Siglo, entre otras.

Un hombre, que antes de triunfar en la música, fue, entre otras ocupaciones chofer de alquiler, pelotero y boxeador.

Tiene José Galiño una vasta trayectoria y una obra fílmica especializada en temas musicales: recuerdo otros cortos suyos dedicados al intérprete boricua, pero igualmente cubano Daniel Santos, y al Zurdo Milagroso, a nuestro compositor y guitarrista Senén Suárez.

Muchos jóvenes y no tan jóvenes tienen la posibilidad, con la banda sonora de este documental, de ver y escuchar fragmentos de piezas que fueron determinantes en la carrera de Abelardo Barroso, como Arráncame la vida, El panquelero, El güajiro de Cunagua, Un brujo en Guanabacoa, La Macorina, Bruca maniguá, y La hija de Juan Simón.

Me impactó muy favorablemente el empleo testimonial de la voz en off del propio Abelardo Barroso que es graficada con una eficaz foto animación armada con imágenes de La Habana de los años 50.

Tiene otras valiosas intervenciones complementarias este material que son muy gratificantes: la nieta de Barroso, el investigador musical Lino Betancourt, el músico Senén Suárez y Rolando Valdés, director de la Orquesta Sensación, ellos nos acercan y humanizan la figura de Abelardo Barroso, el Caruso del Son.

En solo trece minutos de proyección, los que la vivieron, pueden retrotraerse a la era de las Vitrolas en cualquier esquina del país, que difundían por el módico precio de 5 centavos los éxitos musicales del momento, de los bailes populares, de los programas radiales con actuaciones de famosas orquestas en vivo, tiempos en los que Cuba reía.

Y los que no, podrán trasladarse a otra dimensión y otra época de nuestra música y de nuestra cultura; pero sobre todo conocerán, apreciarán y respetarán la peculiar y armoniosa voz del que fue reverenciado como el Caruso del Son.

Autor: Gonzalo Santarosa Silva

Nacido en La Palma, Pinar del Río, Cuba. Estudió arquitectura y urbanismo en la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como urbanista en su localidad, y a pesar que ha vivido en el extranjero, su terruño natal lo ha marcado profundamente, en la actualidad reside en su provincia natal. Apasionado de la música campesina y los grandes clásicos cubanos.

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