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Conducta: Llagas que no se curan y toda la vida duran

Por el 10 Abril, 2014
Conducta, el nuevo filme de Ernesto Daranas.
Conducta, el nuevo filme de Ernesto Daranas.

Muchos cubanos que han visto en los últimos meses el filme Conducta, el más reciente de la cinematografía nacional concuerdan en que el director y guionista, Ernesto Daranas con esta obra ha puesto el dedo en la llaga, pero soy de los que piensan que en Cuba tenemos muchas llagas que no se curan solo con mostrarlas.

Una “Conducta” nada nueva, suspendida su proyección durante dos años.

Aunque la aproximación que hace la cinta a diversas facetas de la realidad cubana que habían sido obviadas es valiente, sí, también es parcial, un tanto epidérmica, pues no llega a las raíces; pero su mensaje de todas formas asustó a los cuadros culturales y partidistas del ICAIC en función de censores, los que vetaron durante dos años su exhibición pública.

Hay un refrán que dice: quien mucho abarca poco aprieta; y a mi juicio Daranas fue demasiado ambicioso, trató muchos, demasiados temas en la cinta, lo que no le permitió ahondar suficientemente, por su complejidad, en ninguno de ellos.

Es que pintar un gran fresco de la sociedad cubana contemporánea, que lo incluya todo, es tarea harto engorrosa, múltiple, complicada; pero también lo es hacer, aunque sea, un más sencillo retrato de alguno de sus muchos males.

Ernesto Daranas, en este proyecto audiovisual, esboza a los espectadores personajes representativos, acciones y diálogos comunes a nuestra realidad inmediata en la que impera la oscuridad, la indefinición, la falta de civismo y de etcéteras que nos lastran hoy como ciudadanos.

No obstante logra el filme Conducta impactos muy positivos en un público avezado como los cinéfilos cubanos, que es capaz de leer entre líneas, que descifra los símiles y las metáforas, que completa ideas fragmentarias, que puede armar un complicado rompecabezas con las pocas piezas disponibles. Por eso el auditorio se conmueve, ríe, llora, y premia con un fuerte aplauso el final de cada proyección.

Quizás a todo eso apostó Daranas. Si con esta aproximación limitada por lo genérica, que logra más enunciar que denunciar, su obra estuvo suspendida un par de años, proponerse hacer una crítica a fondo a los males que él sabe son sistémicos hubiera sido imposible.

Daranas sabe que la élite gobernante vetará cualquier obra que transgreda los férreos límites que les garantiza su seguridad y permanencia en el poder. Que el creador represente algunas de nuestras llagas, de acuerdo, puede ser, pero no esas otras muchas llagas que no se curan pues son la base de su sistema totalitario.

Autor: Ariel Sangalo

Cubano y habanero de pura cepa. Nacido en El Cerro, ha tenido una formación artística muy amplia. Desde temprana edad se vinculó a la música, posteriormente cursó estudios de lengua y literatura. Actualmente se desempeña como Profesor de lengua castellana.

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