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El casi olvidado Ramón Loy González

Por el 20 diciembre, 2014
Algunas de las obras de Ramón Loy González se encuentran en distintas dependencias del Estado, entre ellas el Capitolio Nacional, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud.
Algunas de las obras de Ramón Loy González se encuentran en distintas dependencias del Estado, entre ellas el Capitolio Nacional, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud.

Entre los pilares de la pintura cubana, por todos sus méritos debía estar una figura de la que casi nada se conoce, de la que no se habla, que sufre la desmemoria colectiva: hablo del casi olvidado Ramón Loy González.

Pintor, periodista, grabador, comunicador y profesor

Despierta mucha curiosidad acercarse a la intensa vida creativa de Ramón Loy, sobre todo en su faceta como pintor. Pero recientemente, en ocasión de conmemorarse el 120 aniversario de su natalicio tuvimos ocasión de ver un importante conjunto de obras que eran desconocidas para los amantes y seguidores de la plástica cubana, y que me han permitido hacer este comentario.

Hay eruditos que plantean existe un paralelo entre el habanero Loy y el camagüeyano Fidelio Ponce, sobre todo por circunstancias de época; pero a mi juicio hay muchas diferencias en cuanto a sus diferentes proyecciones artísticas.

Loy partió desde el más genuino academicismo (fue discípulo de Armando Menocal en San Alejandro) y también como egresado en la rancia Academia de San Fernando en Madrid.

Ponce, por su parte tuvo formación en San Alejandro, pero irregular: como decimos en Cuba, él pasó por San Alejandro, pero San Alejandro no pasó por él. Siempre abrazó y se sumergió en las corrientes vanguardistas de la pintura.

La pintura de Ramón Loy es precisa, con perfecta composición, detalles nítidos; aboga por la formación académica a ultranza, para así enfrentarse en alguna medida a la pujante vanguardia plástica nacional teorizando sobre las diferencias estéticas.

Sus grabados no serán en esencia diferentes: se recrea en las imágenes ordenadas, con disposiciones equilibradas que conforman un todo armónico, agradable para el espectador. Pero adicionalmente tiene Loy el mérito de ser uno de los pioneros de la calcografía en Cuba.

Nunca he entendido, y ahora menos, que atesorando el Museo Nacional de Bellas Artes y sobre todo el Centro Provincial de Patrimonio Cultural de La Habana una gran cantidad de obras de Ramón Loy, incluyendo grabados, que podían ser exhibidos, estudiados, no se hiciera nada en el orden institucional.

¿Fue marginado Loy por alguna razón política, ideológica, estética?

¿Quién condenó al ostracismo a este creador, que nació y murió en Cuba en 1986? ¿Sería por su amistad con esa inmensa figura de la literatura hispanoamericana que fue José Lezama Lima pero que fue “parametrado” en la Isla?

Y quién mejor que Lezama para hacernos una magnífica valoración de Ramón Loy González, de su importancia y trascendencia para la plástica cubana:

“sus configuraciones nos dan una espléndida lección cubana de acumulación temporal sin prisa”.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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