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La casi extinguida literatura policiaca cubana

Por el 9 mayo, 2014
Libros de novelas policiacas cubanas.
Libros de novelas policiacas cubanas.

Los lectores de la Isla siempre tuvieron entre sus preferencias libros de autores policíacos, con trama detectivesca, desde los que pueden considerarse clásicos, como Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, pero desde los pasados años 70 también se aficionaron a los escritores cubanos, pero hoy, lamentablemente está casi desaparecida la literatura policiaca cubana.

Literatura policiaca, género literario de nuestra época y con auténtico perfil nacional

A partir de los años 70 se publican y son premiados libros de autores cubanos que de inmediato ganaron la atención de los amantes de este tipo de literatura, que emociona, estimula el raciocinio y distrae entre otras virtudes que la adornan.

Enigma para un domingo, de Ignacio Cárdenas Acuña, y La ronda de los rubíes, de Armando Cristóbal Pérez fueron los primeros que conquistaron a los lectores cubanos, que de una u otra forma abordaban la cercana realidad del país, del actuar de los transgresores de la ley, así como de su captura por los órganos del Ministerio del Interior.

Se produjo un verdadero boom, y muchos títulos siguieron fomentando nuestra afición; recuerdo títulos como Colmillo de jabalí, de Nancy Robinson Calvet, La justicia por su mano, de José Lamadrid, No es tiempo de ceremonias, de Rodolfo Pérez Valero, El cuarto círculo, de Rodolfo Pérez Valero y Guillermo Rodríguez Rivera, y Joy, del cubano-uruguayo Daniel Chavarría, entre otros.

A este auge contribuyó en esas décadas, sin dudas, el concurso literario que propició el Ministerio del Interior, que tuvo una buena acogida entre los escritores cubanos, las grandes tiradas a precios muy asequibles de los volúmenes, y hasta la promoción que tenían estas obras en los medios de difusión masiva.

En los 80 y 90 el número de autores del género bajó significativamente y prácticamente solo se mantuvo escribiendo, a decir verdad con altísima calidad, Daniel Chavarría; sus títulos “Completo Camagüey” y “Contracandela”, en coautoría con Justo Vascos, La sexta isla, El ojo de Cibeles, y sobre todo El rojo en la pluma del loro mantuvieron al género en pie.

Decisiva en el género policial cubano en esos años y hasta la actualidad es la obra de Leonardo Padura, con su emblemático personaje, el teniente Mario Conde, en la tetralogía Las cuatro estaciones, que integran las novelas Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997), y Paisaje de otoño (1998), y la pieza independiente Neblina del ayer.

Ese concurso literario ya no existe, la retribución a las escritores deja mucho que desear, las altas tiradas se han esfumado (excepto alguna que otra reflexión y memoria histórica del histrión en jefe, sus allegados políticos o familiares), los precios de los pocos títulos que se editan son impagables por el lector promedio, y autores como Chavarría y Padura prefieren publicar en el exterior; todo eso determina hoy, penosamente, la casi extinción de la literatura policiaca cubana.

Autor: Gonzalo Santarosa Silva

Nacido en La Palma, Pinar del Río, Cuba. Estudió arquitectura y urbanismo en la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como urbanista en su localidad, y a pesar que ha vivido en el extranjero, su terruño natal lo ha marcado profundamente, en la actualidad reside en su provincia natal. Apasionado de la música campesina y los grandes clásicos cubanos.

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