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José Antonio Méndez: el King del Filin

Por el 24 abril, 2013
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La vida bohemia y trovadoresca de La Habana contó, el pasado siglo, con la trayectoria de uno de los insignes compositores de la música popular cubana. Un hombre sencillo y de sonrisa amable que se llamó José Antonio Méndez, quien desde la década de 1950 surgió como uno de los máximos exponentes y creadores del género musical cubano, el Filin.

Nacido el 21 de junio de 1927, este cantante, compositor y guitarrista cubano fue cómplice en la gesta del movimiento del feeling que, dentro del Callejón de Hamel, tuvo además a Ángel Díaz, César Portillo de la Luz, el Niño Rivera, Luis Yañez, Rosendo Ruíz Quevedo, Omara Portuondo y nuestra “Señora Sentimiento”, Elena Burke, entre otros. Sus comienzos se remontan antes de este sui generis movimiento, pues en el año 1940 obtuvo el primer premio en el recordado certamen La Corte Suprema del Arte cantando el corrido Cócula.

Ya en su hogar recibía, entre otros amigos, al gran Sindo Garay, al no menos genial Manuel Corona y a Rosendo Ruíz Suárez. Trabajó también en el grupo Loquibambia junto Omara Portuondo y Frank Emilio. En su vasta obra autoral fue muy cuidadoso con el contenido y forma emanadas de sus maravillosos textos, pues sus melodías presentaron siempre coherencia de texto, sin vulgaridades, acentos melódicos y una forma libre de rebuscamientos a la hora de concebir la melodía. Así lo demuestran, entre otras canciones, Novia mía, Ese sentimiento que se llama amor, Por nuestra cobardía, Y decídete amor, Quiéreme y verás, Si me comprendieras, ¿Por qué dudas? y la archiconocida, La gloria eres tú.

Toña la Negra, Olga Guillot, Pedro Infante, Los tres Ases, Benny Moré, Luis Miguel, Dulce, José José, Pablo Milanés y otras estrellas de la música mundial interpretaron sus atemporales temas.

Tuvo su reinado en El Pico Blanco, uno de los centros nocturnos de más prestigio en la capital cubana. En México, país que lo amó entrañablemente, compartió su talento con Álvaro Carrillo, Gonzalo Curiel, Ninón Sevilla, Dámaso Pérez Prado y su fraterno amigo Vicente Garrido.

Murió el 10 de junio de 1989, si embargo para su público seguirá siendo el hombre sonriente y sencillo, el de Cemento, Ladrillo y Arena. También el que plantó sello y bandera cuando coronado el King del Pico Blanco, quedó inmortalizado en el pentagrama musical cubano.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.