Quantcast

La santería en Cuba, credo sincrético.

Por el 24 Agosto, 2013
Santería en Cuba
Santería en Cuba

Durante la época colonial, los esclavos yorubas fusionaron sus religiones y sus dioses con los santos y vírgenes católicos con el propósito de no dejar morir la herencia ancestral que les fuera heredada y que forma parte hoy del folklore en Cuba.Este hecho dio lugar a un credo sincrético denominado Santería e hizo que Babalú Ayé encontrará su “alter ego” (homólogos o similares) en San Lázaro, Oggún en San Pedro, Ochún en la Caridad del Cobre, Oyá en la Candelaria, Orula se convirtió en San Francisco de Asís y Yemayá en la Virgen de Regla.

La Santería en Cuba ha conseguido muchos adeptos y sus multitudinarios partidarios hasta nuestros días.

Cada vez más crecientes, encuentran en ella un camino hacia la fe de los hombres dentro y fuera de la Isla. Muchos extranjeros llegan a nuestro país a hacerse el santo, algo que ya forma parte de la cultura e idiosincrasia de gran parte de la población cubana y que no tiene distinción de razas, sexos, ni edades.

El estado cubano ha aceptado a través del tiempo la práctica de la santería, pues ha quedado demostrado que la misma no le hace mal alguno y no hay por qué cuestionar a alguien que la profese. Además la misma atrae al turismo internacional y es una fuente de ingresos al país considerable. También ha servido para contrarrestar el poder que ejerció, en un momento, la iglesia católica.

Los rituales santeros son celebrados en casas particulares y cuando un ser se dispone a recibir a su santo comienza un trance, los tambores resuenan fuertemente, se hacen sacrificios de animales, hay  canticos, abundante comida y ron. Al principio de la invocación del santo los iniciados entran en un trance progresivo y en santo reencarna en el cuerpo de uno de los participantes, que le hace bailar al ismo tiempo que dice sus profecías. Completan este ambiente festivo las golosinas que generalmente se elaboran en las casas donde se celebran estas ceremonias, muchas flores y frutas son ofrendadas a las divinidades. La ceremonia debe concluir al atardecer, aunque la fiesta (llena de música y danzas) puede seguir hasta altas horas de la noche.

Quien recibe al santo deberá vestirse de blanco durante un año como promesa a los dioses que trajeron sus ancestros de dos continentes diferentes. Los dioses que integran el panteón de la santería tienen su definición. Ochún es la diosa de las aguas dulces, del oro, de la feminidad y del amor. Ella es una mulata que viste de color amarillo. Es esposa de Orula y amante de Changó. Yemayá, hermana negra de Ochún es la patrona de la Bahía de La Habana, protectora de los marineros. Es la diosa del mar, y viste un manto azul.

Olokún es uno de los caminos de Yemayá. Es dueño de las profundidades y no se le puede ver sin morir. Orula es el orisha más influyente del panteón. Dueño del tablero de Ifá y del okuele (collar que permite predecir el porvenir). También es a quien se le consulta antes de realizar un viaje o para que proteja la casa. Changó es el señor de la guerra y el fuego. Se viste de rojo. Está  obsesionado por el dinero y las mujeres. Amante de Ochún, sin embargo fue engañado por esta
y por Oggún, otro guerrero, señor del hierro y de las montañas.

El hermafrodita Obbatalá, con su manto blanco, simboliza la pureza, la justicia y la sabiduría. Es el dios supremo, privilegiado y a quien se le ofrece, preferentemente, nueces de coco y merengue.

Grandes exponentes de nuestro arte han llevado en su obra el patrimonio yoruba, entre ellos: Zenaida Armenteros, la agrupación Obbiní Batá, Teresa García Caturla y Adalberto Álvarez, El Caballero del Son. Todo esto da testimonio de nuestra historia, nuestra vida y sobre todo de nuestra vasta herencia cultural.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

Deja un comentario