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El teatro cubano moderno: denuncia y acusa

Por el 17 agosto, 2013
El teatro cubano moderno, acusador y crítico social.
El teatro cubano moderno, acusador y crítico social social.

En Cuba las artes plásticas y el teatro son las manifestaciones artísticas más incisivas y críticas de los muchos males que padecemos en la Isla, pero a mi juicio, en protagonismo, efectividad y alcance las palmas se las lleva el teatro cubano moderno y contemporáneo cuando los señala, denuncia y acusa desde las tablas.

Un teatro acusador

Bien sea a través de piezas dramáticas o con el humor escénico, la muy dura realidad nacional y todos los temas asociados a ella, los dramaturgos, artistas y técnicos la reflejan y recrean utilizando el lenguaje y los recursos comunicativos más eficaces de esta manifestación.

Pueden ser indistintamente piezas escritas por autores cubanos, o adaptaciones a obras de creadores de otras latitudes que se seleccionan por tener elementos comunes a nuestro perfil.

Los conflictos que vivimos o sufrimos a diario son representados, pero de forma incisiva, por los colectivos teatrales de todo el país pero fundamentalmente los radicados en La Habana.

La problemática migratoria que emprenden sobre todo nuestros jóvenes, la falta de honestidad, las incoherencias de las militancias políticas, el futuro incierto de la persona y la sociedad son algunos de esos dilemas que nos desvelan que las tramas y los personajes ponen en primeros planos para que meditemos y actuemos.

Los teatristas provocan y retan a los espectadores, mientras critican tanto desajuste, tanta disipación ética que destruye inexorablemente el tejido social, económico y político del país; su quehacer nos permite ver las luces, pero sobre todo las sombras y las penas que el lenguaje y el arte oficialista nos trata de escamotear.

Exponer sin afeites la más genuina actualidad nacional es el gran reto que han asumido la mayoría de los dramaturgos y actores cubanos, para que los espectadores nos encarguemos de diagnosticar la disfuncionalidad de un sistema que temeroso de las consecuencias, ya empieza a ejercer la censura y las prohibiciones.

Si bien obras como Cuatro menos, Cubalandia, Talco, Derrota, y La profana familia fueron escenificadas sin mayores dificultades pese al claro y contundente mensaje que todas portaban, los funcionarios culturales recientemente sacaron las uñas impidiendo que se mantuviera en la cartelera del Centro Cultural Bertolt Brecht la obra La Hijastra, una exitosa pieza del dramaturgo cubano Rogelio Orizondo, con puesta en escena del laureado cineasta y director teatral Juan Carlos Cremata, líder del colectivo El Ingenio.

Esta última acción estatal es una demostración que el teatro contemporáneo cubano está acertando en la diana y donde más le duele y preocupa a las autoridades de la Isla.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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