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Grandes deportistas en carrera como empresarios

Por el 27 mayo, 2013
Deportistas de renombre en Cuba comienzan sus negocios particulares.
Deportistas de renombre en Cuba comienzan sus negocios particulares.

Realmente no sé cuál fue el primero que emprendió esta carrera, que asumió este nuevo reto, lejos de las pistas y las canchas deportivas, pero lo cierto es que hasta el momento tres “Glorias del Deporte cubano“, como acostumbran a nombrarlas las autoridades nacionales, ya se desempeñan como empresarios de la economía no estatal, dueños, propietarios o cuentapropistas, como les dicen en Cuba.

Empresarios cubanos, del récord olímpico al récord económico.

Todos lo hacen en el giro digamos que de la gastronomía, y también en el de la recreación, el ocio, el esparcimiento, y a mí me llama la atención que ninguno se desempeñe en el mundo atlético… aunque todos explotan, en mayor o menor medida sus resultados y récords deportivos.

La Figura, Restaurante cubano, del ex-deportista Raúl Diago, ahora convertido en empresario.

La Figura, Restaurante cubano, del ex-deportista Raúl Diago, ahora convertido en empresario.

Un exitoso pasador de la también muy laureada selección masculina de volleyball en años anteriores, Raúl Diago, tiene un restaurante que expende alimentos básicamente durante el día, pero que en la noche deviene en un concurrido centro nocturno, con presentación de agrupaciones y solistas de primer nivel. El local se nombra, con tremenda inmodestia, “La Figura“.

Las tres medallas, bar-restaurante administrado por la ex-deportista Mireya Luis, devenida empresaria.

Las tres medallas, bar-restaurante administrado por la ex-deportista Mireya Luis, devenida empresaria.

Otra sobresaliente atleta del llamado deporte de la malla alta, pero en la rama femenina, Mireya Luis, reconocida internacionalmente, es la propietaria (o al menos la que da la cara) de un restaurante que tiene por nombre “Las tres medallas”, en clara y directa alusión a los tres títulos olímpicos cosechados por las llamadas Morenas del Caribe en años no muy recientes.

El último atleta que se sumó a ese selecto grupo, no solo deportivo, sino y sobre todo empresarial, es el recordista mundial en salto alto, Javier Sotomayor. El Soto, como popularmente es conocido en Cuba, está promoviendo su Sport Bar 2.45, que por supuesto nos sugiere y recuerda su marca aún vigente en esa disciplina. Como su denominación lo indica, es esencialmente un lugar de expendio de bebidas alcohólicas, aunque también oferta tapas y platos para “picar”, y que presta servicios hasta las 5:00 AM.

Que conste, no censuro que ellos exploten sus respectivas superioridades y sus récords, pues a muchos cubanos y visitantes foráneos nos gustaría fotografiarnos con uno de estos inmensos y premiados atletas olímpicos; pero llama mi atención que dos de estos 3 deportistas están fundamentando su negocio no en la gastronomía pura, sino más bien en el consumo de todo tipo de licores y en el jolgorio, lo que me parece está algo reñido con los modelos atléticos y de salud más aceptados universalmente. Y francamente temo que ese mal ejemplo se expanda.

Autor: Calixto Suárez Vázquez

Nacido en Morón, Ciego de Ávila, Cuba. Estudié en Escuela preparadores físicos, Licenciado en Cultura Física. El deporte ha sido mi pasión, pero también me gusta entablar nuevas amistades, conocer nuevos temas y debatirlos, libre pensador y opinólogo.

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