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Terminó la Serie Nacional de Béisbol, ¿y qué?

Por el 11 julio, 2013
logo de la Serie Nacional de Beisbol

La mayoría de los cubanos concordaba en el pasado que el béisbol, la pelota como le decimos acá, es (o más bien era) el pasatiempo nacional (pues ya no aparece ni en el calendarios de los Juegos Olímpicos). Desde fines del siglo XIX hubo cubanos jugando en las Grandes Ligas estadounidenses, y la Liga Profesional cubana era digna de tenerse en cuenta no solo en el área, sino en todo el mundo, donde apenas se practicaba el béisbol hasta hace relativamente poco tiempo.

Las Series Nacionales a partir de 1962 trataron de llenar ese vacío que dejaba la arbitraria supresión del deporte profesional o rentado; y es cierto que las contiendas anuales llegaron a despertar pasiones, sobre todo regionales. Pero como ya apuntábamos en el comentario Crisis y decadencia del béisbol cubano, este deporte-pasatiempo nacional no logró escapar de las tribulaciones y dificultades que conmocionan a nuestro el archipiélago en todas las esferas de la vida. Es cierto que no fue de golpe, que siguió un proceso paulatino pero inexorable hasta llegar a lo que tenemos hoy: un bochorno.

El béisbol, como todo en Cuba, se politizó desde 1959, y eso ha marcado la diferencia en la calidad que hoy tienen nuestros jugadores si los comparamos con los de República Dominicana, Venezuela o México que han continuado su ascenso mientras los cubanos (o muchos de ellos, descienden, involucionan). Nuevas estructuras, cambios e innovaciones a lo largo de varias décadas no le han traído a los altos dirigentes del béisbol cubano los resultados apetecidos, sino todo lo contrario, y la recién concluida 52 Serie Nacional es el mejor ejemplo más reciente.

La decadente Serie Nacional de Béisbol

Dos divisiones segregadas, refuerzos para los equipos de primer nivel a expensas de los conjuntos no clasificados para la llamada etapa élite, un calendario de juegos interrumpidos, no han hecho más que caotizar un panorama beisbolero cubano que no satisface a ningún aficionado. Tenemos un nuevo Campeón Nacional, Villa Clara, que no alzaba un trofeo similar desde hacía 18 años; pero ¿fueron realmente sus peloteros, los nacidos en este territorio central los protagonistas de ese resultado competitivo? No olvidar que en su roster contaron con jugadores holguineros, camagüeyanos, artemiseños, santiagueros, entre otros, que los llevaron literalmente a la corona.

No me detendré en lo que son ya males atávicos de la pelota cubana como el deficiente pensamiento técnico táctico y la falta de concentración de los jugadores, el abuso de acciones ofensivas, los errores garrafales de los directores de equipos, el veleidoso arbitraje que decidió muchos encuentros, las carencias en la mecánica del juego, entre otros muchos tormentos.

Lo cierto es que todos los días, los peloteros cubanos que se deciden y dan el gran salto hacia la pelota profesional en Estados Unidos, México, Dominicana, demuestran que tienen talento, capacidades por explotar, habilidades. Las autoridades deportivas nacionales acaban de abrir una estrecha rendija, y ya tres jugadores de Cuba están insertados, de forma legalizada, en la liga mexicana de verano, un hecho que aplaudimos por la experiencia que seguramente adquirirán en ese campeonato; pero abogamos porque puedan ser más, muchos más los que tengan esa posibilidad de desarrollo como atletas. Hágase masivo este permiso y seguro estoy que el béisbol cubano reverdecerá aquellos laureles que nos enorgullecían a todos.

Autor: Eugenio Flores Cid

Nacido en el reparto El Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba, ha colaborado en alguna publicaciones gastronómicas de la Isla y breves evaluaciones a sitios especializados en comida caribeña. Apasionado de la buena comida, se ha desempeñado como Chef de Cocina en los últimos 15 años. Aborda temas de interés como: gastronomía, hotelería, tradiciones culinarias, y la música tradicional cubana.

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