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La gastronomía china en Cuba

Por el 31 julio, 2013
Comida china en Cuba
Comida china en Cuba

La gastronomía cubana, como nuestra nacionalidad y cultura, es un gran ajiaco, como definió el proceso Don Fernando Ortiz; en ellas confluyen la presencia hispana, africana y china, fundamentalmente, aunque otras migraciones igualmente dejaron indelebles huellas.

De aquellos chinos estos platos

Les comentaré hoy de la que nos llegó de Asia, de la gran China, con sus nacionales que arribaron a partir de 1847, y que de inmediato se hicieron sentir en nuestros hábitos alimentarios y por ende en la gastronomía; comienza la expansión entre los cubanos del consumo de vegetales y verduras frescas, así como del arroz, las diversas frituras y los apetitosos dulces, primero a escala doméstica, y a partir de 1858 a escala comercial con la apertura de una pequeña fonda o casa de comida en la calle Zanja esquina a Rayo, a la que le siguieron otros muchos establecimientos similares dedicados a la gastronomía china.

Los llamados “chinos californianos” desembarcados en nuestros puertos, que eran de origen cantonés fundan en 1874 el primer gran restaurante chino en La Habana, penetrando el mercado nacional con una serie de platos “chinos”, que ellos habían ensayado con mucho éxito en la ciudad de San Francisco, ya rectificados a los hábitos culinarios occidentales, y que los cubanos aceptamos con sumo agrado hasta hoy.

Pero bien sea porque muchos de esos chinos se “cubanizaron”, o porque algunos cubanos se “achinaron”, acá modificamos, por ejemplo, la receta original de ese plato emblemático, el arroz frito; le hicimos aportaciones a sus ingredientes, para lograr lo que conocemos actualmente: algo sencillamente fastuoso, conmovedor de nuestras papilas gustativas. La enriquecimos con camarones, fragmentos de cerdo ahumado, jamón serrano, remanentes (en perfecto estado, por supuesto) de verduras y carnes de otros platos, y con los brotes tiernos de soja, que acá le decimos (o se llaman) frijolitos chinos, entre otros añadidos.

Los cubanos de más edad deben recordar la sopa china que se hacía en los cientos de establecimientos que expedían alimentos de esa culinaria en La Habana, un caldo que era capaz de resucitar a un muerto, y de quitarnos los estragos del excesivo consumo de alcohol, y que hoy prácticamente es inexistente en la capital. Algo similar ocurre con otros productos, como las fabulosas frituras elaboradas con frijoles caritas, para no mencionar las también maravillosas de malanga y de bacalao, y los inolvidables helados de frutas tropicales que elaboraban los chinos. Se echan de menos, desafortunadamente, pues por derecho propio entraron a formar parte de nuestra cultura gastronómica, por sus particulares y fascinantes atractivos.

Autor: Ariel Sangalo

Cubano y habanero de pura cepa. Nacido en El Cerro, ha tenido una formación artística muy amplia. Desde temprana edad se vinculó a la música, posteriormente cursó estudios de lengua y literatura. Actualmente se desempeña como Profesor de lengua castellana.

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