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Malarabia, receta de otro sabroso postre cubano

Por el 25 enero, 2015
En Cuba podemos acompañar la malarrabia agregandole al servir dulce de coco.
En Cuba podemos acompañar la malarrabia agregandole al servir dulce de coco.

Aunque se reitere lo dañino que puede ser el azúcar, el dulce forma parte de nuestra cultura material y alimentaria. Por ello muchos cubanos, aunque coman opíparamente, no se sienten satisfechos si no coronan la cena con una golosina. Hoy quiero darles la sencilla receta de la malarabia, otro tradicional y sabroso postre cubano.

El boniato (camote) o la batata como base

Este tubérculo, del que todavía se discute su origen geográfico, aparece dentro de nuestra gastronomía en diversas formas y fue consumido hasta por nuestros primitivos aborígenes.

Paso a relacionarles los ingredientes de la malarabia:

  • 2 boniatos de tamaño mediano, cuidando que no estén picados por el tetuán del boniato
  • 4 hojas de naranja agria (o tiras de la cascara del limón)
  • ½ taza de melado (o melao) de caña que puede sustituirse por 1½ taza de azúcar
  • ½ cucharadita de canela molida
  • 2½ tazas de agua

Pasos para su elaboración:

  1. Lavar concienzudamente los boniatos para eliminar cualquier rastro de tierra; pelarlos y cortarlos en pequeños trozos cuadrados o con forma de dados.
  2. A fuego vivo ponemos nuestra vasija con las 2½ tazas de agua hasta que comience a hervir; en ese momento añadimos los trocitos de boniato previamente cortados, pero bajando la llama a fuego moderado; dejamos cocinar hasta que el boniato ablande pero sin perder su forma.
  3. Ya teniendo los pedazos de boniato en ese estado, añadimos el melado de caña o en su defecto la taza y media de azúcar, así como la canela molida, las hojas de naranja agria o la cáscara de limón.
  4. Cocinamos ahora todos esos elementos, pero a fuego lento, bajo, hasta lograr que los dados de boniato estén blandos, pero sin llegar a desbaratarse, y cuando el punto del almíbar resultante de la cocción tampoco sea demasiado denso. Apagamos seguidamente el fuego y dejamos enfriar totalmente la malarabia, antes de servirla.

Este sabroso postre puede consumirse así, pero no pocos en Cuba preferimos añadirle dulce de coco rallado; resulta una combinación formidable.

Autor: Eugenio Flores Cid

Nacido en el reparto El Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba, ha colaborado en alguna publicaciones gastronómicas de la Isla y breves evaluaciones a sitios especializados en comida caribeña. Apasionado de la buena comida, se ha desempeñado como Chef de Cocina en los últimos 15 años. Aborda temas de interés como: gastronomía, hotelería, tradiciones culinarias, y la música tradicional cubana.

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