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Cuba, una enorme casa de los trucos

Por el 31 octubre, 2013
Cuba, servicios y estado tan malo como una gran casa de los trucos.
Cuba, servicios y estado tan malo como una gran casa de los trucos.

A finales de los años 50, La Casa de los Trucos era un establecimiento único y original que radicaba en la habanera calle Obispo, al que acudía, siendo yo muy pequeño, cada vez que tenía una oportunidad; me maravillaba allí ver objetos que parecían ser una cosa y no eran más que plástico conformado y coloreado adecuadamente. Hoy, más de 50 años después veo que toda Cuba es una enorme casa de trucos.

Casa de los trucos, nada es lo que parece ser

En una agencia de venta de los boletos para los ómnibus interprovinciales, o de pasajes aéreos le informan que el que usted necesita no está disponible… pero si usted lo paga “por la izquierda” (de manera ilegal o alternativa a la oficial, para que no suene tan duro, ya que en Cuba todo es ilegal), a un precio más elevado por supuesto y preferentemente en pesos cubanos convertibles, seguramente podrá disponer del mismo sin dificultad.

Si tiene que incinerar a un pariente fallecido cumpliendo con su última voluntad, en el único crematorio del país, tendrá que pagar seguramente para lograrlo rápidamente pues ni neveras de congelación hay para conservar a los difuntos.

Un agente de la autoridad le quiere imponer una multa o notificación por una supuesta o real violación de la ley de tránsito… pero si usted le “abona” una determinada cantidad podrá irse tranquilamente sin otra consecuencia que lamentar.

Los trámites relacionados con su vivienda para que sean exitosos y rápidos tendrán que cumplir con el requerimiento de un pago adicional, por la izquierda nuevamente, o por detrás de la cortina como también le decimos acá… de lo contrario se eternizarán en estas dependencias estatales.

Una entrada a un espectáculo muy demandado, una buena atención médica o estomatológica, entre otras muchas necesidades cotidianas de los cubanos solo podrán satisfacerse si hay un dinero extra que engrase oportunamente la mano precisa.

Creo que no hay ni una sola actividad económica o de servicios en Cuba que no esté permeada por el truco, el fraude y la manipulación. No es un fenómeno nuevo, siempre ha existido en mayor o menor medida después de 1959, pero hoy día estas prácticas están casi institucionalizadas y son conocidas por todos.

Seguramente usted se estará preguntando: y la persona que no tiene ingresos suficientes, ya sea un sencillo trabajador estatal o un jubilado ¿qué hace entonces? Sencillamente no puede viajar en la fecha que quisiera, no podrá incinerar a su pariente, no disfrutará de unos servicios de salud de calidad, no conseguirá quitarse de encima una multa de tránsito.

Como dice un amigo, si el mayor truquero es el propio estado, con sus estratagemas, subterfugios, artimañas, con su manipulación ilusionista durante más de medio siglo, ¿qué pueden hacer los cubanos si no es seguir este ejemplo?

Por eso digo que si en la otrora Casa de los Trucos de la calle Obispo, nada era lo que parecía ser, hoy en toda Cuba sucede otro tanto.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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