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La debacle azucarera de Cuba

Por el 5 noviembre, 2013
La debacle azucarera en Cuba.
La debacle azucarera en Cuba.

Desde que el Gran Almirante Cristóbal Colón introdujo en nuestra ínsula la caña de azúcar en 1493, Cuba quedó consagrada para generar esa sustancia dulce que todavía hoy nos identifica; su cultivo y producción ha sellado nuestro acontecer económico, político, social, la historia nacional y las tradiciones. Por eso a muchos les parece inexplicable hoy la debacle azucarera de Cuba.

La industria azucarera de Cuba, una larga tradición productiva

No debe asombrarnos entonces que nuestros ingenios llegaron hasta a producir, en gran parte del siglo XVIII, un azúcar especial llamado mardobe a partir de la remolacha; por sus volúmenes de producción, sus rendimientos agrícolas e industriales y por la calidad de su azúcar de caña, desde los finales de esa centuria y hasta la segunda mitad del siglo pasado, Cuba fue justamente llamada o considerada la azucarera del mundo.

Con profunda tristeza debo decir que hoy el panorama es bien distinto; entre los años 2002 y 2004, Fidel Castro irracionalmente ordenó desmantelar el 60 % de los centrales azucareros del país (95 de 156) y reducir un 62 % las áreas dedicadas al cultivo; sencillamente dijo: El azúcar es la ruina del país, y de un golpe masacró al principal renglón económico de la nación.

Pero el sumario comenzó mucho antes, cuando el propio Castro procedió a la nacionalización de la industria en 1960, por los condicionamientos del sistema económico, político y social imperante; entonces comenzó ese indetenible proceso destructivo.

Es muy cierto; en el 2002 el precio del azúcar en el mercado mundial era de apenas 6 centavos de dólar por libra, lo que resultaba poco o nada rentable por los altos costos de producción. Pero ningún país fabricante de azúcar (Brasil, por ejemplo) entonces dejó de producirla, o redujo sus volúmenes como lo hizo Castro. Se volcaron hacia el etanol, y otros derivados de la caña (papel, madera de bagazo, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal), los que entonces y ahora son renglones muy lucrativos.

En 1960 el 90% de las exportaciones cubanas eran de azúcar; hoy apenas llegan al 5%; además importamos para el consumo nacional azúcares de inferior calidad de otras naciones, algo verdaderamente lamentable y penoso.

El panorama hoy es desolador: los centrales apenas muelen al 60 % de su capacidad; las malas reparaciones pre zafra traen constantes roturas; los equipos mecanizados cortadores y el transporte se paralizaban por carencia de piezas de repuesto; el rendimiento de la tierra apenas llega a 40 toneladas de caña por hectárea (Australia y Colombia obtienen 120 toneladas; Brasil y Guatemala están entre 78 y las 90 TM), entre otras muchas calamidades concurrentes.

Unos datos finales muy ilustrativos: el más que modestísimo plan de producción estatal de azúcar para la zafra 2012-2013 era de 1,2 millones de toneladas métricas; la realización fue de 1,07 millones de TM; es decir, que se incumple en un 11 %, y el estado cubano deja de ganar aproximadamente unos 5,5 millones de USD.

Por último, solo señalar que en 1895, inclusive cuando arrancó en ese año la Guerra de Independencia, la zafra de esta entonces colonia española fue superior: alcanzó los 1,4 millones de TM. Huelgan los comentarios.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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