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Desacuerdos en sus propias filas

Por el 17 septiembre, 2013
En el gobierno cubano, hasta los propios Castros están en desacuerdos.
En el gobierno cubano, hasta los propios Castros están en desacuerdos.

Son ostensibles: hay desacuerdos en sus propias filas, y lo protagonizan muchos de los combatientes que hasta este momento han sido apoyo del gobierno de los hermanos Castro.

No son pocos los inconformes

Me refiero sobre todo de aquellos que participaron en las acciones bélicas previas al 1 de enero de 1959 y en las muchas otras operaciones militares efectuadas a partir de ese momento; no son jóvenes ni mucho menos, ya no ostentan cargos estatales o administrativos importantes ni grados militares activos, pero son unos cuantos miles y siguen militando en el único partido político existente en Cuba, el Partido Comunista.

¿Qué temas molestan a estos cubanos, qué cuestiones rechazan?

Una de las obsesiones es el cambio de perspectiva en el tratamiento, en la prioridad otorgada a la llamada diversidad sexual, a los homosexuales, sobre todo a partir del ascenso a las mayores posiciones estatales y partidistas del General Presidente Raúl Castro, y del protagonismo en este terreno que tiene su hija, Mariela Castro Espín.

Argumentan estos curtidos combatientes que el Partido y el Estado debían ocuparse de asuntos más álgidos, como por ejemplo, del nunca resuelto problema de la alimentación de los cubanos aunque sigue siendo un aparente objetivo de los gobernantes.

Sin caer en posiciones homofóbicas absolutas, muchos de estos combatientes si repudian la conducta ostentosa y hasta insolente de numerosos homosexuales en la vía pública y en centros nocturnos que contravienen las normas más obvias de actuación social.

Se oponen también, teniendo en cuenta la precariedad del servicio de salud cubano y la severidad de la crisis económica, a la realización de las siempre costosas operaciones quirúrgicas de cambio de sexo por las que aboga y practica Mariela Castro.

Estos disconformes igualmente estiman que si las empresas estatales no pueden gastar en publicidad y promoción de sus productos y servicios, por la permanente crisis financiera que padece la Isla y por políticas de ahorro presupuestario, cómo el país puede derrochar millones de pesos en las gravosas cruzadas mediáticas que se emprenden en pos del reconocimiento y el respeto a los homosexuales.

Que conste, hay muchos más puntos de desacuerdos entre los combatientes y la cúpula gubernamental y partidista, pero de esos trataré en otra ocasión.

Autor: Gonzalo Santarosa Silva

Nacido en La Palma, Pinar del Río, Cuba. Estudió arquitectura y urbanismo en la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como urbanista en su localidad, y a pesar que ha vivido en el extranjero, su terruño natal lo ha marcado profundamente, en la actualidad reside en su provincia natal. Apasionado de la música campesina y los grandes clásicos cubanos.

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