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Los discursos castrista confusos y desmoralizadores

Por el 12 febrero, 2014
Los discursos castrista confusos y desmoralizadores
Los discursos castrista confusos y desmoralizadores

En una reciente reunión en el centro de trabajo –por si no lo sabe, hay que acudir o de lo contrario te marcan y excluyen laboralmente de cualquier lugar por el resto de tu vida–, escuché a 3 colegas comentando sobre lo aburrido de los discursos castrista, los que antes daba Fidel Castro y los actuales del General en jefe desde su investidura de poder (por línea sanguínea directa, ADN y los nexos familiares). Curiosamente coincidían en el más reciente discurso del General Raúl Castro, pronunciado en la ciudad de Santiago de Cuba el 1 de enero del 2014, por el “55 aniversario del triunfo de su revolución”, llegué con ellos en la misma conclusión: han sido alegatos cuando menos confusos y desmoralizadores.

2.895 palabras que nada aportan

Sobre aquel mismo discurso, este puede considerarse un sermón de los largos, previamente escrito y calibrado al milímetro, con el mismo estilo ampuloso, triunfalista, glorioso que empleaba su hermano Fidel Castro, el que tal vez hasta se lo redactó en su aparente retiro en Punto Cero.

A diferencia de otras intervenciones anteriores del General de Ejército y su hermano, que son retransmitidas constantemente por los canales de la televisión cubana, este no tuvo igual suerte, lo que le llamó mucho la atención al pueblo cubano, máxime cuando hubo días festivos y feriados por medio que facilitaban este propósito para divulgar y reiterar ideas.

Las reacciones y opiniones del pueblo ante esta perorata son muy claras y le transcribo algunas: la vida sigue igual, como el tema de Julio Iglesias; más de lo mismo; el mismo perro con el mismo collar; seguimos bailando con la más fea; cuanto más viejo, más pellejo; mientras más me lo dices menos me lo creo; ese disco está rayado; este es más bruto que un arado; más enseñan los desengaños que los años; nada nuevo bajo el sol; y hasta uno muy simpático que me dijo un español ya nonagenario: los largos sermones más mueven culos que a los corazones.

Me incluyo entre los que se sorprendió un tanto cuando Raúl mencionó a su hermano en ocho ocasiones, cosa que resulta un tanto extraña, pues normalmente lo cita, alaba, lo enarbola, pero sin exagerar como en esta ocasión, y nos preguntamos: ¿estará en las últimas el Líder?

También percibimos una no muy velada amenaza, cuando repitió en par de ocasiones: La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto. ¿Estará alguno de los altos dirigentes en capilla ardiente o próximo a ser defenestrado, por estar involucrado en uno de los numerosos casos de corrupción que están a la orden del día?

Lo cierto es que hasta los más acérrimos y fieles combatientes después de este discurso se sienten perdidos, desolados, sin esperanzas de tener un mejor final para sus vidas, final que se les acerca rápidamente en este paisaje confuso y desmoralizador que pintan los Castro para nuestra Cuba en este 2014.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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