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En cada generación, una puta y un ladrón

Por el 13 abril, 2015
En La Habana está funcionando abiertamente un gran y diversificado mercado sexual.
La prostitución en Cuba sigue alcanzando cifras astronómicas, impulsado por la gran demanda del servicio sexual y placer de turistas internacionales principalmente. La nueva generación de jóvenes, en su mayoría procedente de provincias del interior del país, sacan lujosos beneficios económicos con la práctica de este servicio.

Así reza un refrán español, pero creo que en el caso de Cuba, dado el volumen de personas que hoy se dedican a la prostitución y los que roban, malversan y saquean demuestra que no son solo una puta y un ladrón los que operan en la Isla.

Temas soslayados oficialmente pero muy lucrativos

La prostitución, como profesión antiquísima, siempre ha estado presente en Cuba y en todo el mundo. Por lo general, históricamente, a ella se han entregado mujeres, lozanas sobre todo, pero hoy en Cuba vemos también a hombres, muy jóvenes, ejerciendo esta labor. Es que la crisis económica permanente que sufre el país, como dicen los campesinos, hace parir hijos machos.

En La Habana está funcionando abiertamente un gran y diversificado mercado sexual en áreas aledañas al Parque Central y al Capitolio Nacional. Un punto muy concurrido por los compradores y los vendedores de sexo es el frente del cine Payret.

Allí podrá negociar las condiciones del trato, el tiempo, la tarifa, las condiciones; escogerá al suministrador del servicio sexual, ya sea de uno u otro sexo, pero como la concurrencia es muy alta, podrá hallar ofertas sumamente económicas, muy adecuadas en su relación calidad-precio.

No hay límites para esta generación de  jóvenes de ambos sexos, siempre dispuestos a satisfacer hasta las demandas más excéntricas de sus clientes, ya sean consumidores nacionales, que disfrutan de tarifas más económicas, o turistas en busca de placer.

La mayoría de los que allí concurren como suministradores de placer son personas nacidas en provincias del interior, que están en la capital sin residencia estable y con “estatus migratorio interno ilegal”, por lo que corren el riesgo de ser deportadas por las autoridades.

Hay otras áreas en El Vedado o Miramar, y numerosos centros nocturnos capitalinos en los que se practica la prostitución, pero con precios mucho más elevados.

La prostitución en la Isla no es solo callejera; también adopta otras formas de promoción y concierto a través de sitios de Internet y por vía telefónica, pero a mayor sofisticación, mayores costos.

Por supuesto, en el caso de Cuba, ya sea en La Habana, Varadero o Santiago de Cuba, donde florece la prostitución aflora igualmente la corrupción; los policías son generosamente comprados, con dinero o con servicios sexuales para permitir estas operaciones.

¿Cuál es hoy la política oficial ante este fenómeno? Atrás han quedado las medidas extremas, las redadas masivas, la persecución implacable, las condenas judiciales. En la actualidad no puede decirse que hay intolerancia, pero tampoco permisividad; no se habla públicamente del asunto, que sigue siendo tabú, pero está ahí, a la vista de todos.

Es que hay todo un entramado funcionando con eficiencia, y hay muchas personas viviendo de este negocio: no son solamente una puta y un ladrón, son miles los que se benefician con las grandes rentas que deja en Cuba la prostitución.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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