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Entregando el patrimonio cultural cubano

Por el 16 septiembre, 2013
El estado cubano vende el patrimonio cultural de la isla.
El estado cubano vende el patrimonio cultural de la isla.

Cuba tiene normativas legales de protección del patrimonio que están entre las más férreas del mundo; el control que se ejerce en puertos y aeropuertos es implacable y riguroso para impedir la extracción de nuestras obras de arte, pero el propio estado es el que esta entregando el patrimonio cultural al mejor postor.

El Estado se salta sus propias reglas entregando el patrimonio cultural cubano

Pero esas regulaciones son de obligatorio cumplimiento para usted y para mí. Pero por si lo ha olvidado le recuerdo un refrán que reza: el que hace la ley hace la trampa, por lo que el gobierno ha creado mecanismos para evadir sus propios códigos.

Las muy divulgadas ediciones del evento Subasta Habana son la mejor muestra de ello, y con ellas las autoridades buscan obtener esas divisas frescas que tanto les urgen, y que por ineficiente no puede adquirir con sus exportaciones tradicionales.

Al estado le da lo mismo vender una valiosa escultura de Teodoro Ramos, que un paisaje de Esteban Chartrand, o un óleo de Carlos Enríquez, lo que necesita es el cash; la repercusión negativa en el patrimonio cultural, y la violación de la ley lo tiene sin cuidado.

Lo más triste son los precios que está aceptando por esas obras, muy por debajo del valor que pueden tener en el mercado de arte; están regalando ese patrimonio a una serie de marchantes y coleccionistas privados que saben que en La Habana pueden encontrar los mangos bajitos.

Les traigo algunos ejemplos: un lote de tres acuarelas de ese fabuloso cronista plástico de nuestro período colonial, Víctor Patricio de Landaluze, que resulta imprescindible para el estudio y mejor conocimiento de las formas, costumbres y estilo de esa época, fueron vendidos por 7.000 €, cuando tenía un precio de salida superior, entre 8.000 y 9.000 €; un óleo de ese atormentado pero revelador artista cubano Ángel Acosta León se cotizó entre los 7.000 y 8.000 €.

Otra muestra final: un retrato femenino de ese emblemático maestro cubano de nuestra vanguardia plástica, del muy bien cotizado por ello en el mercado de arte, Carlos Enríquez, se remató en unos escasos 20.000 €.

Así han salido del país inestimables piezas de otros pináculos cubanos como los desaparecidos Wifredo Lam, René Portocarrero, Mario Carreño y Servando Cabrera Moreno, y entre los actuales de Tomás Sánchez.

Penoso, lamentable y bárbaro es que el propio estado esté depredando, esté entregando el patrimonio cultural cubano de forma tan inicua.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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