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Un estado que fomenta ilegalidades y trapicheo

Por el 10 noviembre, 2013
Barbería particular en Cuba.
Barbería particular en Cuba.

Las más recientes medidas adoptadas por el gobierno cubano relacionadas con la eliminación de determinadas prácticas del trabajo por cuenta propia, solo nos lleva a una conclusión: tenemos un estado que propicia las ilegalidades y el trapicheo, y además al que parece que le gusta perder.

Ilegalidades y trapicheo, más economía sumergida

Esa será una de las consecuencias que traerán al panorama nacional las susodichas regulaciones: un fomento significativo de la economía informal. Todos los llamados cuentapropistas que obviamente han invertido en la adquisición de artículos de uso doméstico, efectos de vestir y calzado, y en equipamiento para habilitar salas privadas de cine 3d o de juegos electrónicos, que están molestos por estas nuevas arbitrariedades del estado, tratarán de no perder lo que han financiado.

¿Qué harán o qué están haciendo ya? Pues muy sencillo: pasar al clandestinaje, incursionar y moverse de lleno en la economía sumergida, ya fuera de todo control estatal, de las odiosas inspecciones y del pago de impuestos.

De hecho ya conozco casos de personas, propietarios de pequeños negocios dedicados a la venta de ropa y calzado, por ejemplo, que en principio los han cerrado, pero tienen vendedores haciendo su labor puerta a puerta, de forma ambulante, por centros de trabajo y escuelas, en comunidades menos vigiladas por las autoridades, etc. Todo eso al margen de la ley, por supuesto.

Con las salas de cine 3d y los juegos electrónicos estoy seguro que pasará algo parecido: pasarán a ser locales encubiertos, ultra discretos, tal vez con pre-reservación telefónica. Estoy seguro que alguna fórmula idearán los que tienen productos de uso industrial o doméstico ya adquiridos para mantener su comercialización.

Con estas impopulares medidas perdemos todos: primero los cuentapropistas afectados, después la población que disponía de estas opciones más económicas, asequibles y novedosas, y en gran medida el propio estado.

Si no fíjese: por concepto de impuestos y tributos solamente, ¿cuántos millones de pesos dejará de percibir mensual y anualmente el gobierno y su Oficina Nacional de la Administración Tributaria? ¿No necesita ese mismo estado de ese dinero para reparar calles, para los presupuestos de los sectores de la salud y la educación, por ejemplo? ¿Está el gobierno tan boyante de recursos monetarios que puede despreciar estos millones?

¿Qué más perderá el estado cubano? Pues capacidad de control, fiscalización, de presión sobre estas decenas de miles de ciudadanos.

Con este proceder las autoridades están demostrando al mundo, y a los posibles inversores extranjeros muy poca seriedad en su actuar. Cuando se desdicen, cuando aplican sus irracionales medidas a la vuelta de unos pocos meses de implementación, están ejecutando la marcha, pero en reversa; y ratifican que seguirá promoviendo, como política de estado, el proceder torvo, las clandestinidades y las transgresiones a sus propias leyes.

Autor: Calixto Suárez Vázquez

Nacido en Morón, Ciego de Ávila, Cuba. Estudié en Escuela preparadores físicos, Licenciado en Cultura Física. El deporte ha sido mi pasión, pero también me gusta entablar nuevas amistades, conocer nuevos temas y debatirlos, libre pensador y opinólogo.

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