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Fraude: no hay peor ciego que el que no quiere ver

Por el 16 noviembre, 2013
Fraude: no hay peor ciego que el que no quiere ver
Fraude: no hay peor ciego que el que no quiere ver

Los comentarios, las especulaciones, los runrunes estaban en la calle; circulaban entre los habaneros principalmente; era una verdadera y creciente marea, a tal punto que el periódico Granma, el órgano del Comité Central del Partido tuvo que publicar la noticia, pero enmascarada, cumpliéndose así el refrán de que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Cuba, fraude y corrupción al galope

La prueba final del curso 2012-2013, el examen de la asignatura de Matemática, elaborado centralmente para los estudiantes de onceno grado de los institutos pre-universitarios se filtró, trascendió, se hizo público y se comercializó.

Realmente no conozco que hechos de este tipo sean habituales en otras partes del mundo. Pero en Cuba, como he reflejado en varios comentarios anteriores, la corrupción está en todas partes, y el sistema de educación, del que tanto presume el estado cubano no está exento de este mal, algo que ciertamente era conocido pero que por esos días se hizo más que evidente y alcanzó proporciones escandalosas.

Según la monserga oficial, solamente dos profesores de ese tipo de institución docente, y una operaria de una imprenta son los imputados directos en el hecho. En todo caso ellos son los que tuvieron la iniciativa, asumieron el riesgo inicial, pero lo hicieron porque conocían que había un considerable mercado dispuesto a pagar por ese tipo de mercancía: pienso en otros profesores que quizás ahora no aparezcan en el sumario, en centenares de padres, en miles de alumnos.

El editorial oficialista utiliza la expresión fraude o su derivado fraudulento/a en once ocasiones, pero ni una sola vez menciona el vocablo corrupción o la palabra necesidad, que son las que subyacen, que están en la raíz del hecho, y que a mi juicio son el detonante de este penoso pero lógico episodio de la realidad cubana contemporánea.

Ciertamente los padres y alumnos que obtuvieron estos exámenes y pagaron por ellos cifras no conocidas cometieron fraude.

Pero es que los docentes cubanos no olvidan las etapas recientes de promoción académica, establecido al más alto nivel gubernamental y partidista, en la que no cabían los suspensos, los alumnos que debían repetir el curso, los insuficientes: todos debían promover, seguir escalando académicamente, y ellos se preguntan, ¿eso no es un fraude, pero oficial?; y por otra parte ¿muchos de esos actuales padres no son el resultado de esa política de promoción a toda costa?

Páguele el estado socialista a los maestros, profesores, auxiliares pedagógicos, a los llamados metodólogos, a los operarios de las imprenta, y a todos los trabajadores y directivos cubanos en general de todos los sectores y ramas lo que les corresponde y verán como hechos deplorables de esta naturaleza, que antes de 1959 no ocurrían, desaparecen.

No descarguen las culpas de los males mayores de un sistema que genera inmoralidad, degradación y soborno en los que son sus frutos más genuinos, en las generaciones que nacieron y crecieron precisamente con la Revolución, porque eso es lo que hace el editorial de Granma.

Viene a cuento el refrán que da título a este comentario: no hay peor ciego que el que no quiere ver, y el estado cubano se está comportando como el mayor invidente del mundo.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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