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Cigarro y tabaco – fumadores cubanos

Por el 16 marzo, 2013
Cigarros cubanos

Aunque sabemos que nos hace daño, que no trae beneficios ni para la salud ni para las finanzas personales, muchos cubanos no hemos abandonado el mal hábito de fumar, cigarro y tabaco, algo que le choca a los turistas. Quizás sea porque  la planta conque se producen, aunque no es originaria de Cuba, tiene aquí una historia larguísima, de más de tres mil años.

Tabaco para todos los fumadores

Así que los primitivos habitantes de la isla, sobre todo los aborígenes taínos, son también nuestra referencia en esa materia al ser los primeros fumadores cubanos. Hasta muchas de las formas de consumir el tabaco (que ellos nombraban Cohiba) la hemos heredado de ellos, al punto que resulta imprescindible (hoy como ayer) en actividades sociales, religiosas, políticas y hasta por su perfil medicinal. Y tanto fue en sus tiempos para los taínos como para nosotros sigue siendo uno de los principales cultivos destinados a la exportación.

Los fumadores cubanos históricamente hemos estado divididos en tres grupos de ambos sexos: los menos, que prefieren los puros o habanos; los más, que consumen cigarrillos de picadura negra (“cigarros fuertes” les decimos acá), y los menos que fuman cigarrillos de picadura rubia (también llamados “cigarros suaves”). En el caso de los cigarrillos, de uno u otro tipo, actualmente los tenemos en el mercado con filtro, pero estos solo pueden adquirirse en pesos cubanos convertibles (CUC). Los que fuman con pipas o “cachimbas” no clasifican en ninguna categoría, porque son muy raros y están casi extintos. Debo añadir que en la sección de los fumadores de cigarros fuertes han aparecido unos consumidores casi discordantes, porque absorben cigarrillos negros pero mentolados.

A la mayoría de los cubanos tabaqueros (me refiero al consumo de la solanácea, no al oficio), aunque este vicio pernicioso nos domina y no logramos desterrar, somos muy serios en el cumplimiento de las normas sanitarias establecidas que prohíben fumar en lugares cerrados y públicos. Es cierto que en Cuba se emprende desde hace muchos años una fuerte campaña contra el tabaquismo, como en cualquier país civilizado, utilizando insistentemente los medios masivos de comunicación, la señalética en los sitios prohibidos, y muchos otros recursos. Pero ¿con qué resultados? Jamás verá una noticia que reporte cuántos fumadores abandonaron el vicio definitivamente digamos que en un año.

Quizás la explicación la haya dado, a principios del siglo pasado, el sabio don Fernando Ortiz cuando afirmó “que el tabaco, de procedencia americana es la más fundamental y difundida forma de placer, suave narcótico que ha hecho que la humanidad se conforme consigo misma más que con cualquier otro procedimiento conocido por ella en los últimos 5000 años“. O como dice otro sabio, un jubilado de mi barrio, que viene a completar la idea “orteciana”: los cubanos como oposición a este malvivir que perdura por más de medio siglo, para su calma, estrecharon con más nervio a ese rito histórico para nosotros que es fumar.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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