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Los gobernantes inmortales y el relevo generacional

Por el 29 agosto, 2013
Gobernantes cubanos.
Gobernantes cubanos.

Hasta el materialismo dialéctico que ellos presuntamente profesan considera que el relevo generacional es un proceso normal, que se fundamenta en la ley de la negación de la negación, pero ¿qué sucede en Cuba con los gobernantes inmortales y el relevo generacional?

Gobernantes inmortales hasta en el ámbito familiar

En el relevo generacional se trata de que las nuevas generaciones vayan reemplazando continuamente a las pasadas de manera que la obligación de la lucha por la vida caiga siempre sobre los miembros y talentos más recios, y hasta en las familias es una preocupación y un objetivo.

En la mayoría de las naciones que tienen un sistema democrático participativo para elegir a sus gobernantes, que lo harán por plazos muy bien determinados, en las urnas la población se encargará de que se materialice de alguna forma este proceso. Pero hasta en las dinastías se establece una línea de sucesión que siga ese principio de relevo generacional, lógico y consecuente.

Cuba es una excepción de la regla; acá, los que se han autodenominado como Generación Histórica, no sé por qué razones pues todas las generaciones tienen su propia historia, pensaron que eran inmortales, y sencillamente descuidaron la búsqueda del relevo, o eligieron muy mal a quienes lo sucederían; si no recuerden los nombres de Luis Orlando Domínguez, Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, por mencionar algunos, todos defenestrados por su falta de pureza.

Ahora, tardíamente, cuando las ruedas de la Historia y la Biología están a punto de aplastarlo, Raúl Castro, apuesta, impulsa, eleva, protege a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, que no forma parte de esa Generación Histórica; llega a hasta ubicarlo en el puesto de vicepresidente primero del Consejo de Estado y de Ministros que ocupaba otro histórico recalcitrante, José Ramón Machado Ventura, una medida que seguramente no le gustó a “Machadito”, como los acólitos le dicen, ni a sus intrigantes seguidores dentro del aparato partidista.

Tampoco deben estar muy a gusto precisamente los históricos que se consideran más jóvenes y sus parientes, encumbrados en posiciones claves que pudieran perder cuando Díaz-Canel asuma mayores cuotas de poder o cuando ya lo detente de forma absoluta, lo que se estima ocurra en el 2018 si Raúl no tiene que enfrentar antes un evento de salud que lo saque de la escena.

Muchas personas en Cuba tienen palabras elogiosas para el desempeño que ha tenido Díaz-Canel como dirigente partidista en Villa Clara, su provincia de nacimiento y en Holguín; pero como dice el popular refrán, una cosa es con guitarra y otra con violín.

Díaz-Canel para llegar a Presidente deberá además salir airoso de las no pocas trampas, emboscadas y zancadillas que ya deben estar armándoles los que se consideran inmortales, los que temen perder posiciones, cargos y prebendas, los que ambicionan el máximo cargo estatal. Mi consejo es que se cuide, y que se mire en el espejo de los que como él han quedado fuera en el camino del relevo generacional.

Autor: Eugenio Flores Cid

Nacido en el reparto El Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba, ha colaborado en alguna publicaciones gastronómicas de la Isla y breves evaluaciones a sitios especializados en comida caribeña. Apasionado de la buena comida, se ha desempeñado como Chef de Cocina en los últimos 15 años. Aborda temas de interés como: gastronomía, hotelería, tradiciones culinarias, y la música tradicional cubana.

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