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La jerga bélica – la grandilocuencia del oficialismo cubano

Por el 10 marzo, 2013
Cuadro de la batalla de Salamina

A los nacidos en esta bella isla nos choca, y me imagino que lo mismo le sucede a los que visitan Cuba, o acceden a sus medios digitales y noticiosos: todo en este país está enfocado permanentemente en guerras, batallas, combates, ofensivas, campañas, como si estuviéramos en una zona de conflicto bélico y fuéramos militares en acción. Así ha sido sobre todo desde 1959, entre otros propósitos para tergiversar la historia y conferirle a las acciones insurgentes de los años 50 una magnitud épica, homérica, que realmente no tienen.

La Historia (con mayúsculas) recoge en la antigüedad batallas como las de Maratón, Salamina, Cannas (donde los romanos perdieron, entre muertos y heridos unos 35.000 hombres) y la de Lepanto, entre otras; y en la contemporaneidad aparecen, por ejemplo, batallas como las de Stalingrado, Normandía, Berlín, Kursk, Iwo Jima y Midway. Es, cuando menos petulante, y tiene un evidente afán falsario y manipulador de la verdad el llamar batallas a las operaciones de Guisa, El Jigüe, Yaguajay, desarrolladas en Cuba en el año 1958. ¿Puede haber una comparación posible entre las primeras y las castristas?

Lo mismo puede decirse de los “combates” emprendidos por las fuerzas de Fidel Castro: en El Uvero, según refiere uno de sus participantes, Ernesto Guevara: “nuestros combatientes eran unos 80 hombres y los de ellos 53, se tiene un total de 133 hombres aproximadamente…” ¿merece entonces el calificativo de combate o sería mejor decirle el de escaramuza?

Desde casi el mismo inicio del nuevo milenio en Cuba estamos enfrascados, sumidos, en la Batalla de Ideas, y que yo sepa no ha conducido a ninguna victoria oficial, más bien todo lo contrario, al punto que el General Presidente ya ni la menciona en sus escasos discursos.

¿Y qué me dicen de la Ofensiva Revolucionaria de 1968 que arrasó con lo que quedaba de iniciativa privada en el país?

Llevamos muchos años desplegando en todo el país, en la que intervienen miles de personas, una intensa Campaña Anti vectorial, y otra no menos urgente de Saneamiento Ambiental; y pese a ello ya el dengue en Cuba se considera un mal endémico, para no hablar de los brotes de cólera, una enfermedad que había desaparecido de nuestra tierra hace más de 130 años.

Estas son unas pocas muestras. Las realidades y los hechos, siempre tercos, desmienten a ese idioma gubernamental pletórico de inútiles términos guerreros, combatientes, marciales, no traen ningún beneficio para los cubanos, por lo que todos acá los rechazamos.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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