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La “papa ayuda” quedó en el pasado

Por el 10 junio, 2014
Cubana comprando papas en la bodega.
Cubana comprando papas en la bodega.

Quería ofrecer una receta de la culinaria cubana que tuviera a la papa como protagonista, pero dado que en estos momentos no aparece en el mercado nacional llego a la triste conclusión que mejor será cambiar la idea, si alguna vez escuchó en Cuba nuestro dicho, la papa ayuda, pues eso ya quedó en el pasado. Y es que como tantas veces ocurre cada año, se desaparece, no hay abastecimiento de este importante tubérculo.

Merma sostenida en la producción de tan valioso tubérculo

Es que la papa, junto al arroz, son vitales en la dieta de los cubanos, sobre todo para los que vivimos en la Isla, pero con los confesados descensos en su producción estamos alarmados e impedidos de utilizarla cotidianamente.

Además de frita, de diversas maneras (a la juliana, española, a la americana, a la francesa), o asada, o en ensalada; o formando parte de las patas con garbanzo, del carnero con vegetales, del pargo relleno, del pudin de pescado, de los escabeches, del fricasé de pollo, de la tortilla salvadora, entre otros platos, siempre la papa o patata ha sido parte de la sabrosa gastronomía nacional.

Según los últimos datos que pude encontrar y recopilar, divulgados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en el 2012 la producción nacional de papa fue de unas 140,000 toneladas, por lo que nos correspondería consumir a cada cubano en el año unas 27, 9 libras, o lo que es lo mismo, 0,5 libra semanalmente.

Con esa cantidad no pudimos comer ni una raquítica tortilla con papas en ese mismo lapso de tiempo (ya sin analizar la escasez de huevos que tampoco se abastece).

La FAO destaca potencialidades de Cuba en la agricultura

Es incomprensible como organismos como la FAO han establecido las potencialidades de Cuba en el sector agrícola, y sin embargo no haya presencia de tubérculos o vegetales establemente.

Es cierto que hace unos diez años el panorama no era tan desolador, ya que los volúmenes de cosecha, sin ser exuberantes ni mucho menos permitían disponer de una cuota de unas 60 libras al año por cubano, es decir 1,1 libras por semana, lo que nos daba cierta tolerancia a la hora de preparar y combinar nuestro menú.

No soy experto agrícola, pero esa merma sostenida en la producción, que están dados por los decrecientes rendimientos por hectárea, deben de perturbar igualmente a los que planifican y rigen la economía nacional, máxime cuando este es un cultivo que le está prohibido comercializar a los pequeños agricultores. ¿Por qué prohibido? ¡Vaya uno a saber, como tantas otras cosas!

Debo decir que en el pasado año 2013, prácticamente no pude conseguir papas en el mercado; no digo de una cierta calidad o tamaño, sino de ninguna clase. Y como su venta ha sido liberada, es decir que no figura como “planificada en la libreta de abastecimiento”, pues sencillamente desapareció.

Y cuando emergía en el mercado informal, “por la izquierda”, tenía precios astronómicos, sencillamente impagables.

Creo que es un refrán o un dicho muy cubano, que tiene su doble sentido intrínseco, eso de que la papa ayuda, pero hay que concluir, lamentablemente hoy no podemos utilizarlo.

Autor: Eugenio Flores Cid

Nacido en el reparto El Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba, ha colaborado en alguna publicaciones gastronómicas de la Isla y breves evaluaciones a sitios especializados en comida caribeña. Apasionado de la buena comida, se ha desempeñado como Chef de Cocina en los últimos 15 años. Aborda temas de interés como: gastronomía, hotelería, tradiciones culinarias, y la música tradicional cubana.

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