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Un mercado desabastecido de forma planificada

Por el 2 abril, 2014
La férrea planificación socialista que rige en Cuba desde 1960 nos permite disfrutar de algo paradójico, de un mercado desabastecido de forma planificada.
La férrea planificación socialista que rige en Cuba desde 1960 nos permite disfrutar de algo paradójico, de un mercado desabastecido de forma planificada.

El gobierno de Raúl Castro plantea que en la actualización del modelo económico primará la planificación, la cual tendrá en cuenta las tendencias del mercado, pero la realidad nos indica diariamente que se trata de un mercado desabastecido de forma planificada.

Un mercado desabastecido, constante y planificadamente desprovisto

Este es un mal que nos viene golpeando a los cubanos desde 1960, cuando se creó la Junta Central de Planificación, que en 1994 devino en el actual Ministerio de Economía y Planificación.

Ya sea en pesos cubanos (CUP), donde muy pocos bienes y servicios pueden adquirirse, o en pesos cubanos convertibles (CUC) donde hay una relativamente mayor oferta, los mercados en la Isla sufren de un desabastecimiento crónico, sistemático y hasta cíclico en el caso de algunos productos.

Recientemente los cubanos sufrimos durante varios meses la carencia total de algo tan primario como el papel higiénico, un producto que solo puede adquirirse pagándolo en CUC.

Pero esto es algo que sucede con una cíclica regularidad; es algo inexplicable, que no se corresponde con una economía férreamente planificada, que debe conocer la demanda de los consumidores y las capacidades de producirlo nacionalmente.

Otro ejemplo: en un país que disfruta de un clima eternamente veraniego, el desodorante no es un artículo de lujo, se convierte en una cotidiana necesidad de nuestro aseo e higiene personal. Sin embargo, recién también estuvo desaparecido de las tiendas y aunque ha retornado no lo ha hecho con todas las marcas de producción nacional que figuraron hasta hace unos meses en los anaqueles.

Creo que no hay un solo producto en Cuba que no sufra de estas irregularidades bien sea por causas de producción, importación o de distribución. Ni los que pueden considerarse de primera necesidad están exentos ni mucho menos.

Por supuesto, los que más nos afectan son los renglones vinculados con nuestra alimentación diaria, básica, que se expenden de forma liberada en cualquiera de las monedas en circulación, pero sobre todo en pesos cubanos.

Les menciono un par de ellos: los huevos, las modestas posturas de gallina y el pan. No hay ninguna estabilidad ni seguridad en su abastecimiento. En las panaderías puede o no ofertarse hoy ese tan necesario pan en venta libre, y lo mismo sucede con los huevos; y ambos, sin la menor duda son los caballos de batalla alimentarios para el cubano de a pie.

Nada, que la planificación que impuso el mayor de los Castro, y la que está aplicando ahora el hermano menor solo nos garantiza un hecho paradójico: disfrutar de un mercado desabastecido de forma planificada. Pero ¿qué puede esperarse de una economía en bancarrota, de un sistema que no funciona y de un país que ha sido quebrado por una mala administración?

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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