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Las 29 Navidades prohibidas de Cuba

Por el 25 diciembre, 2013
Las Navidades prohibidas en Cuba por casi 30 años.
Las Navidades prohibidas en Cuba por casi 30 años.

Durante casi tres décadas el 25 de diciembre pasó como otro día cualquiera, salvo para un grupo reducido, quienes, a pesar de todo, mantuvieron su práctica de fe, unos más públicamente que otros. En este período, dicha celebración solo era cosa de una minoría que lo conmemoraba muy discretamente en su templo de adoración o en su casa, a puerta cerrada, cuando se podía.

La Navidad, sin dudas la celebración más importante para muchos cubanos durante casi cinco siglos, fue prohibida por decreto gubernamental en 1969, con el pretexto de que era necesario trabajar sin descanso para lograr 10 millones de toneladas de azúcar al concluir la zafra de aquel período, en 1970. Esa meta no se logró, ni la continuidad de las Navidades tampoco, por casi treinta años.

La Navidad en el caso de Cuba tiene una historia muy particular, se divide en tres períodos.

Primer período: La Colonia

Desde los comienzos de la etapa de la llegada de los españoles a América, las tradiciones navideñas integraban el patrimonio religioso y cultural del pueblo cubano. Las costumbres eran similares a otros pueblos latinoamericanos: enviar postales navideñas de deseos de felicidad y paz, reunirse con familiares y amigos, obsequiar presentes y adornar vidrieras, casas, calles con árboles y ornamentos navideños.

Los platos navideños de la cena de nochebuena podían ser ensaladas acompañando el lechón, yuca con mojo, fricasé de pollo, arroz congrí, bananas; no faltaban el vino y la sidra, los postres y turrones.

Se concurría luego a la Misa de Gallo.

Segundo período: Años 1959 al 1998

Durante el comienzo del gobierno de Fidel Castro en 1959, se suspendieron estas fiestas religiosas y a partir de 1969 fueron eliminadas oficialmente.

Se eliminó y prohibió toda celebración del tipo religioso, hoy en día son varias las generaciones que han nacido sin saber qué es la Navidad, por tanto no se celebra como era la tradición. Quizás muy particularmente, en sus casas algunas familias comen o cenan ese día, pero no con el mismo sentido que se hace en otros países, de estar la familia reunida. En Cuba se celebra mayormente el 31 de diciembre, que se le llama Fin de año, pero con la infeliz coincidencia que a las 12 de la noche, al llegar el 1 de Enero, oficialmente se proclama como “Otro Aniversario del Triunfo de la Revolución cubana”, ya que ese mismo día en 1959 el Ejército Guerrillero liderado por el entonces Comandante en Jefe, provocó la caída de la dictadura del general Fulgencio Batista y la llegada al poder de los Rebeldes.

Tercer período: Visita del papa Juan Pablo II

En 1997, poco antes de la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, constituyendo una trascendental sorpresa para todos los cubanos dentro y fuera de la isla y sin dar explicación alguna, el gobierno cedió en declarar feriado el 25 de Diciembre para que los “trabajadores” pudieran descansar y disfrutarlo a su gusto, lo que quedó establecido legalmente desde entonces.

A partir de ese año, comenzaron a verse otra vez símbolos de la Navidad en Cuba. Incluso, a nivel público, en establecimientos comerciales (la mayoría son estatales, por supuesto), muy exclusivamente, se volvieron a ver motivos navideños en las vidrieras y en el resto de la instalación. También se comenzaron a vender árboles de Navidad y todos los demás accesorios típicos de la fecha.

Agreguemos un cuarto período: La Navidad en la Cuba actual

En La Habana usted no verá a hombres disfrazados de Santa Claus, vestidos de rojo, gordos y amables, repartiendo confituras a los niños a la entrada de centros comerciales. En el resto de la isla, tampoco encontrará un ambiente navideño especial.

Árbol de navidad en el lobby del Hotel Meliá Cohiba, en la habana, Cuba.

Árbol de Navidad en el lobby del Hotel Meliá Cohiba, en La Habana, Cuba.

Los hoteles para turistas y las tiendas o cafeterías por divisas sí exhiben árboles con bolas y guirnaldas. No así en los establecimientos por moneda nacional, donde han preferido desechar toda esa parafernalia.

Es cierto, los Castro siguen en el poder, la economía anda a la deriva. Ciertas libertades siguen siendo negadas, restricciones y resoluciones van y vienen, como la marea, un día esto, al otro aquello y de momento ni esto ni lo otro. Pero afortunadamente algo hemos ganado los cubanos, o mejor dicho, retomado y no precisamente por la benevolencia del gobierno, pero hoy no existe el temor de que alguien te haga un informe a “las instancias pertinentes” por festejar la Navidad.

Celebramos con la familia, aunque sea la poca que quede unida en el país, extrañando y con la añoranza de estar con los que partieron por una u otra razón a los distintos rincones de este planeta, o con los que ya no estarán más entre nosotros. Deseando que en el año venidero sucedan cosas buenas. Todavía los cubanos no hemos perdido el optimismo. Por suerte.

Autor: Angelo Hernández Betancourt

Nació en El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. Estudió en Escuela Nacional de Artes (ENA). Durante su carrera como investigador y musicólogo, ha tenido una amplia participación internacional. Actualmente colabora con algunas publicaciones de historia y enseñanza de música.

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