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Raúl Castro descubrió el agua tibia

Por el 19 agosto, 2013
Discurso del General Raúl Castro
Raúl Castro, exigiendo cambios sociales cuando el propio gobierno no los hace.

A mi juicio el discurso del General Raúl Castro el domingo 7 de julio del 2013 tiene un mérito: descubre el agua tibia, pero 20 años después.

Descubrimiento muy tardío

Vuelve a utilizar la retórica bélica aunque el país no está en guerra, y apela una vez más a la teología, a la fe que debía tenerle el pueblo cubano, que ya cansado lo ignora; esgrime por igual el garrote pero de lejos nos enseña la zanahoria.

Quiere que creamos, pero realmente nos da muy poco para confiar en el argumentado comportamiento positivo de la economía, pues el mismo reconoce que todavía no se traduce en ningún bienestar para la familia promedio cubana.

Pero el mayor mensaje que envía Raúl Castro en esta amonestación al pueblo, que de inmediato le cogió la seña, es de coacción: la represión se hace sentir cuando habló enfáticamente de implantar Orden, Disciplina y Exigencia en la sociedad cubana; sí, porque una vez más, los absolutos responsables de los males que enumeró, que distan de ser todos, omitiendo incluso a los más graves, somos los cubanos de a pie, no quienes dirigen el país.

Fíjese que no mencionó ni una sola vez la palabra corrupción (¿en Cuba?) siendo esa la ofensa más dañina y generalizada de todas.

El discurso del General evidencia que estaba muy molesto con esa parte de la población que le roba, nada más y nada menos que al Estado revolucionario, el mismo que saquea al trabajador cuando le paga salarios insuficientes, le aplica mayores tarifas en los servicios públicos y sube indiscriminadamente los precios; eso no lo puede admitir, toca a rebato y llama en par de ocasiones al combate, a enfrentar estas acciones, utilizando la persuasión, pero como represor que es al fin y al cabo define que si resulta necesario será aplicando medidas coercitivas.

Los culpables de la indisciplina social, las ilegalidades, las contravenciones y los delitos no son las personas que hoy y ayer han detentado los más altos cargos del Estado y el partido, nada de eso; los autores somos los ciudadanos, las familias, la escuela, la sociedad en general; los obreros y campesinos, los estudiantes, jóvenes, maestros y profesores, intelectuales y artistas, periodistas, y hasta las entidades religiosas son responsables.

Por supuesto, el General sabe que sus desmoralizados y corruptos aparatos estatales y de gobierno, así como los llamados órganos de control, dígase la Fiscalía, los Tribunales, la Contraloría General y la Policía, poco podrán hacer pues estos dispositivos no están ajenos a estos vicios generalizados, estando involucrados como ejecutores o cómplices, careciendo además de prestigio y autoridad para enfrentar a otros infractores.

En resumen, este descubrir del agua tibia que ahora nos revela Raúl Castro y los empeños a que nos convoca será otra de las muchas batallas perdidas de antemano por los gobernantes cubanos, pues siguen apelando a esa fe inconmovible en la victoria que hace muchos años perdimos la mayoría de los cubanos por su errático e inmoral proceder.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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