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Sacrificio ilegal de ganado: lo que se sabe no se pregunta

Por el 30 diciembre, 2014
El sacrificio ilegal de ganado vacuno, llega a cifras alarmantes en Cuba.
El sacrificio ilegal de ganado vacuno, llega a cifras alarmantes en Cuba.

Estaba recordando ahora, a raíz de una lectura similar, cuando el periodista del órgano Juventud Rebelde, Nelson García Santos publicó un interesante comentario titulado ¿Se sueltan o las sueltan?, refiriéndose a la problemática de las reses sueltas en las vías férreas o en sus inmediaciones, una pregunta que resulta obvia, pues como decimos en Cuba, lo que se sabe no se pregunta.

Una forma de sacrificio ilegal de ganado que goza de alta impunidad

Por supuesto, el énfasis este corresponsal lo puso en el peligro para la vida humana que puede entrañar un descarrilamiento trágico del ferrocarril, en este caso ocasionado por el atropellamiento de ganado mayor.

Solo en las tres provincias centrales cubanas, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spítirus, que según sus propias palabras, exhiben el funesto récord de ser los territorios del país con la mayor incidencia de estos hechos, se produjeron 80 de estos accidentes, en los que se vieron involucrados fundamentalmente trenes de pasajeros, con el consiguiente peligro para los miles de viajeros que transportaban estos convoyes.

Muchas de las supuestas causas que provocan estos choques: no tener bien cercados los potreros colindantes con la línea del ferrocarril, tener los animales atados en los costados de la vía, entre otros, son pecados que cometen tanto las empresas ganaderas estatales, como las cooperativas y los pequeños agricultores.

Aunque se aplican multas a los infractores, y se les confisca la res, en no pocas ocasiones es imposible identificar a quién pertenece el ganado involucrado en los incidentes, por falta de la presilla en el animal o la marca de fuego.

Está instrumentado todo un procedimiento para estas situaciones: cuando un tren arrolla al animal, casi siempre en puntos apartados de las poblaciones, la tripulación debe avisar a la estación ferroviaria más cercana, la que a su vez lo notifica a la policía.

Pero sucede con demasiada frecuencia, que cuando llegan las autoridades ya volaron las partes principales del animal, vaya, las carnes más suculentas. Y por los alrededores no hay testigos de nada ni aparecen los propietarios tampoco.

Si todos en Cuba conocemos la severidad con los que son castigados todos los delitos que involucran al ganado mayor, resulta obvio que las reses son ubicadas con total y absoluta intención en esos puntos para poder disponer de su carne, ya sea para consumirla, venderla o con ambos propósitos por los que allí las enclavan.

¿Realmente se sueltan o las sueltan? No sé, me huele mal.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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