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Nuevas bufonadas del Histrión en Jefe

Por el 27 febrero, 2013
Fidel Castro

La reciente difusión de la última comparecencia de Fidel Castro me mueve a la reflexión. Evidentemente la propagación de ese desafortunado encuentro con corifeos de la prensa cubana, aprobado e impulsado por las autoridades estatales y sobre todo las partidistas, tiene y busca fines inconfesables: ¿desacreditar su figura aún más? ¿despertar lástima o repudio? ¿exponer su decrepitud y senilidad patente? ¿hacerlo blanco de escarnio público? ¿desanimar a los fidelistas sobrevivientes? A mi juicio, también esos periodistas quedan expuestos ante el público como comparsas, como voceros y repetidores anacrónicos, como pálidas contrafiguras del Histrión en Jefe.

Durante su apogeo escénico, cuando tenía delante a la siempre manipulada prensa nacional, Fidel Castro se robaba el show, cubría todo el espacio, no le daba un chance a los siempre manejados reporteros de sobresalir al preguntar. Si lo lleváramos al plano numérico, su palabrería ocupaba el 99 % de lo conversado. En esta ocasión, y esta es una clara muestra de su deterioro, de su pérdida de mañas ilusionistas, apenas llegó al 74 %. Y en cuanto a los contenidos por él expresados, para qué hablar… un pataleo confuso, desorientado, distante de las coherentes realidades.

Pero también hago el análisis a la inversa: el Histrión en Jefe se lo buscó, quería demostrar que sigue ahí, de pie (aunque muy encogido, con la misma estatura de los niños que allí estaban); que tiene un público, que lo idolatra, lo mima, le ríe sus gracias. Quiere estar otra vez bajo las candilejas y los luminosos seguidores, opinando, criticando, rescatando el terreno político (ya perdido irremediablemente), demostrando una vitalidad de la que carece, una lucidez y una agudeza que brillan por su ausencia. Se muestra como lo que realmente es, como un ser egocéntrico, incapaz de ver, sentir, percibir el ridículo que hace ante los focos de las cámaras, que se resiste a estar en la oscuridad, en el anonimato, en el ostracismo.

Creo que quiso ser halagado y resultó humillado, que esperaba ser aclamado, y salió aún más menospreciado, irrespetado en esta jornada y en lo adelante. Lo que piensan y hacen ante las videocámaras unos pocos mal llamados periodistas y otros asalariados del sistema, no son, ni de lejos, la media de la opinión pública nacional, que rechaza esta nueva bufonada del decadente Histrión en Jefe.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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