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El terrorismo revolucionario ¿no es terrorismo?

Por el 12 septiembre, 2014
Fidel Castro, organizador del movimiento 26 de Julio. dirigió y orientó muchas actividades de sabotaje y terrorismo en toda la isla.
Fidel Castro, organizador del movimiento 26 de Julio. Dirigió y orientó muchas actividades de sabotaje y terrorismo en toda la isla.

Recientemente el periódico Granma publicó una información que llamó mi atención; en síntesis señalaba que el pueblo guantanamero rindió homenaje a jóvenes del Movimiento 26 de Julio, “caídos el 4 de agosto de 1957 como consecuencia de la explosión accidental de una fábrica de bombas”. Hasta donde conozco las bombas son armas del terrorismo, pero parece que el terrorismo revolucionario no es terrorismo.

Terrorismo en La Habana: la noche de las 100 bombas

La enciclopedia digital cubana ECURED recoge este hecho, acontecido el 8 de noviembre de 1957 en la capital cubana, como una acción valiente, y terminan el primer párrafo aclarando “la acción se ejecutó sin que resultara herido ningún civil inocente”, para reforzar y justificar lo ocurrido. Absolutamente terrorista, 100 petardos explosivos que se activaron simultáneamente a las 9 de la noche en lugares estratégicos de la capital, emprendido por el Movimiento 26 de julio que lideraba Fidel Castro.

ECURED reconoce que estos artefactos lograron estremecer la populosa urbe, aunque la visión es que fue necesaria y justificada.

Septuagenarios habaneros consultados niegan esa afirmación categórica de la enciclopedia oficialista, pues La Habana a esa hora estaba llena de transeúntes, niños jugando en las calles, comercios operando, centenares de cines ofreciendo funciones, miles de vehículos de todo tipo circulando, amén de bares y centros nocturnos.

Es innegable que el Movimiento 26 de julio utilizaba sistemáticamente este tipo de arma terrorista, no solo en La Habana; ya vimos que en la oriental ciudad de Guantánamo operó una fábrica de esos dispositivos, que al volar por mala manipulación dejó un saldo de cuatro “revolucionarios” fallecidos.

Pero nuestra historia igualmente recoge que el 21 de abril de 1958, en Versalles, un barrio de la ciudad de Matanzas, “al fallar el mecanismo de una bomba, moría el jefe revolucionario Enrique Hart Dávalos, y junto a él caían compañeros de lucha, Juan Alberto Morales Bayona y Carlos García”.

Los que utilizaron este tipo de instrumento para provocar terror así como daños materiales y humanos en Cuba, antes de 1959, son terroristas, y los que lo han hecho después también son terroristas, aunque los primeros no se consideren como tales, pues para ellos el terrorismo revolucionario no es terrorismo, pues el fin justifica los medios.

Si hoy, cualquier ciudadano cubano pusiese un petardo, el paredón sería el castigo inmediato, sería un terrorista y además le cargarían la responsabilidad de haber estado financiado por el imperio, sin derecho a un juicio ni defensa, y quien opine lo contrario, le recuerdo que por mucho menos este gobierno ha ejecutado sin compasión alguna. El terrorismo no puede justificarse, en ningún lugar, bajo ninguna causa, debe ser combatido, repudiado y condenado.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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