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Abanicos para lidiar con el calor

Por el 1 noviembre, 2014
El calor sofocante en Cuba obliga a acudir a los tradicionales abanicos.
El calor sofocante en Cuba obliga a acudir a los tradicionales abanicos.

Un simple pedazo de cartón, un periódico doblado, o los insustituibles abanicos plegables o los fijos, sirven a los cubanos en cualquier paraje para mover el aire, para lidiar con las altas temperaturas tropicales que durante casi todo el año tenemos en Cuba.

Una percepción térmica cuatro veces superior a la temperatura del entorno

Por eso ya es una tradición, una costumbre la que tenemos, hombres y mujeres, de abanicarnos, con lo que tengamos a mano, para enfrentarnos al calor que nos agobia, si no disponemos de un modesto ventilador o un aire acondicionado, pero también vale para mantener alejados, llegado el caso, a mosquitos, moscas y jejenes.

Durante la etapa colonial y en las primeras décadas del siglo pasado, los abanicos plegables eran utilizados igualmente por las mujeres para coquetear, provocar, rechazar o atraer a los hombres, con todo un sistema de mensajes en clave, también destacar la presencia de los abanicos chinos, traídos por los inmigrantes de ese país.

Por supuesto, acá en la Isla sobre todo los abanicos de cartón han servido no solo para alejar el calor, también han funcionado como soporte de propaganda y de publicidad de políticos, empresas y productos.

Disponer hoy día de una mayor cantidad de locales de uso público climatizados, como teatros, cines, oficinas, centros nocturnos, entre otros, ha hecho menos necesario el uso de los abanicos, pero sobre todo las cubanas, de cualquier edad, por lo general y por tradición si se quiere, siempre tienen en su bolso alguno “por si las moscas”.

Debo decir que el clima tropical de la Isla obliga a buscar otras alternativas para enfrentar el calor, y por eso proliferan las sombrillas y las gorras, los sombreros, los espejuelos o gafas oscuras para proteger nuestra visión, así como el uso de tejidos menos tupidos, sin fibras sintéticas, para confeccionar prendas de vestir más adecuadas a nuestras temperaturas.

Hay otro artículo indispensable en esta contienda térmica que libramos los cubanos, de uno u otro sexo: el pañuelo, que si bien no sirve para mover el aire con eficiencia, es muy útil para secarnos el molesto sudor. No pocos hoy día también salen provistos también con un recipiente de agua para hidratar el organismo.

Creo que el cambio climático que golpea a nuestro planeta mantendrá esta larga tradición entre los cubanos, y pienso que seguirán siendo los abanicos, durante muchos años, nuestra principal arma para lidiar con ese calor agobiante tan propio de Cuba.

Autor: Gonzalo Santarosa Silva

Nacido en La Palma, Pinar del Río, Cuba. Estudió arquitectura y urbanismo en la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como urbanista en su localidad, y a pesar que ha vivido en el extranjero, su terruño natal lo ha marcado profundamente, en la actualidad reside en su provincia natal. Apasionado de la música campesina y los grandes clásicos cubanos.

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