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Aduana cubana: miserable, corrupta y prostituida

Por el 12 agosto, 2014
Nuevas regulaciones de la Aduana cubana a la importación de productos.
La Aduana cubana nuevamente regula la importación de productos a la Isla, con aranceles muy altos.

No he escuchado o leído ni una sola opinión favorable en Cuba sobre las más recientes y arbitrarias resoluciones aduanales; de una forma u otra todos apreciamos que tenemos, para nuestro bochorno, una Aduana cubana miserable, corrupta y prostituida.

Matar a la gallina de los huevos de oro o permitir la entrada de los peligrosos caracoles gigantes

La Aduana General de la República es un órgano más de los muchos que componen al Ministerio del Interior, que todos sabemos es un aparato represivo por naturaleza y esencia; por supuesto también la Aduana tiene entre sus funciones prohibir, castigar así como impedir que se vulneren las fronteras cubanas.

El personal que allí labora, sobre todo en puestos de dirección, proviene de otros aparatos opresivos del MININT como la policía y la seguridad del estado, entre otros. Por ello gozan de una serie de prebendas materiales y salariales de las que no disfrutan otros trabajadores y funcionarios al servicio del estado.

Pero estas nuevas medidas denotan que los aduaneros quieren más (o mucho más), y como el estado no puede complacerlos (no tiene con qué), entonces simplemente ellos van a sacárselas a sus clientes, a los viajeros.

Todos nos preguntamos; si el principal renglón que aporta divisas a la nación es la exportación de servicios de salud, es decir que lo generan los miles de médicos y otro personal de este sector que labora por lo general en pésimas condiciones en diversos confines del mundo, ¿por qué castigarlos con medidas aduanales que los equipara con las “mulas” que se dedican al trasiego de mercancías?

En todo el mundo el viajero cuando regresa a su país de origen trae souvenires, recuerdos de la nación que visitó; nadie comprará digamos ropa interior pues en sus tiendas los hay. Pero en Cuba la cosa es diferente.

La indiscriminada reducción de importaciones decretada por el gobierno cubano, dada sobre todo por su carencia crónica de divisas convertibles, tiene sumida a la red comercial nacional, en cualquiera de las dos monedas, con un desabastecimiento permanente y continuado.

Y eso afecta de forma sensible a la población; amén de que los productos que vende el estado son extremadamente caros y de pésima calidad. Por eso el cubano que viaja tiene que traer, importar, sencillamente.

¿Qué aduana en el mundo regula por resolución cuánta ropa interior puede importar un nacional a su regreso al país? Imposible, sería algo demencial, ya no absurdo y hasta ridículo.

Y nos chocan estas nuevas regulaciones cuando se ha sabido que precisamente por nuestra todopoderosa aduana ingresó al país, proveniente de Nigeria el caracol gigante, Achatina fulica, una especie peligrosa para la salud humana y para el equilibrio natural. Nadie lo vio, ¿o fue sobornado?

Es que obviamente la Aduana cubana y sus funcionarios operan con otras categorías, marcadas por la miseria, la corrupción y el soborno; la han convertido en un prostíbulo en el que hay que pagar una «tarifa» para pasar.

Muchas aristas quedan por develar, pero será en otro comentario.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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