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El médico de San Martín

Por el 4 mayo, 2015
Médico de San Martín: Según sus cálculos ha operado a más de 3,800 personas para curarlas de todo tipo de males.
Médico de San Martín: Según sus cálculos ha operado a más de 3,800 personas para curarlas de todo tipo de males.

Acabo de ver un breve material audiovisual de Producciones Tierra Roja, con una duración inferior a los 13 minutos, titulado El médico de San Martín, fe y misterio o el misterio de la fe; fue realizado en el 2014, con guión, dirección y conducción del cubano Fernando Sánchez. Debo confesar al lector que no salgo del asombro.

En el batey San Martín, del municipio Primero de Enero, de la provincia Ciego de Ávila

Según narra el protagonista de este documental, con 17 años de edad tuvo la aparición de un muerto, un médico haitiano llamado Ayán Aes, que se le encarnó desde que estaba en el vientre de su madre, al que se le une San Rafael Divino en ese proceso, y es por eso que esta singular persona trae esa misión sanadora.

Se trata de un santero, maestro de siete cruces según sus palabras, que desde hace 38 años se dedica más a la medicina y la cirugía, y que opera quirúrgicamente no con los clásicos y estériles bisturíes, sino con cuchillos, precisamente en esa apartada comunidad rural, en un ranchón campestre, con techo de guano y prácticamente sin paredes.

Las intervenciones no se realizan en los salones que todos conocemos, con lámparas, equipos de seguimiento, camillas especiales, batas, cubre bocas, guantes quirúrgicos, gorros y demás medios, nada de eso.

Rodeado de acólitos y pacientes, que rezan y cantan, fumando constantemente puros (entre 70 y 80 en una jornada), con guantes de los que usan las féminas para teñir sus cabellos, y con cuchillos muy afilados y paños de color rojo, opera a sus pacientes.

Lo hace descalzo sobre el piso de tierra de ese galpón, digamos que hospitalario, para absorber las corrientes materiales y espirituales. Los componentes de la anestesia que utiliza también se los aportó el muerto: perfume, ron, cebolla morada y un alcohol.

Según sus cálculos ha operado a más de 3,800 personas para curarlas de todo tipo de males, menos de cáncer; un seguidor afirma que de catorce inválidos ha sanado a trece, y suma más de 150 operaciones de la vista.

No cobra ni un centavo por sus servicios, ni tampoco puede aceptar nada de comer de sus pacientes, ni asistir a fiestas o carnavales, pues el muerto así lo dispone; pero critica duramente a todos los que sí cobran y fijan tarifas monetarias por sus servicios.

El material recoge igualmente el testimonio de varios pacientes; uno de ellos fue operado de la columna vertebral en dos ocasiones, eliminando con ellas todos sus dolores.

Recibe pacientes remitidos de los hospitales de Morón, Ciego de Ávila, Holguín y Granma; refieren que ha tratado a personas de Estados Unidos, Angola, México y de toda Cuba.

Argumenta que como santero espiritista hace funciones de consejero, fiscal, de educador de los jóvenes. Dice, textualmente, que su trabajo político y práctico no es denunciar al que se roba una gallina o un cerdo, sino educarlo y comprometerlo públicamente a no reincidir.

Las imágenes son fuertes, elocuentes, sin efectos especiales ni trucaje: el cuchillo corta la piel acá o allá pero no vemos la sangre que debiera brotar.

Mientras que en el exterior, una fila o cola con alrededor de 70 personas, todas reciamente esperanzadas aguardan para ser atendidas por este sorprendente doctor de la fe, el médico de San Martín, que se considera amado por ser loco, médico y santero. Huelgan los comentarios.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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