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La generalizada y casi impune corrupción en Cuba

Por el 15 febrero, 2013
La corrupción en Cuba
La corrupción en Cuba

La corrupción en Cuba, esa hidra de mil cabezas está presente hoy en toda la sociedad; no es un fenómeno nuevo, aparece desde que éramos una colonia española, pero desde 1959 un propicio hábitat económico social la ha fomentado exponencialmente.

Lamentable es que el gobierno cubano haya percibido el riesgo muy tardíamente, como si fuéramos inmunes a un mal mundial. Hace apenas 7 años que Fidel Castro se atrevió públicamente a hablar de ello y de los peligros que encierra; y aunque su hermano Raúl Castro figura desde el 2006 como un aguerrido abanderado en esta confrontación, no es mucho lo que ha podido avanzar.

Soy de los que piensa que las fórmulas de enfrentamiento dejan mucho que desear, pues no asumen que una de las principales causas de la corrupción es el salario insuficiente de los trabajadores y directivos cubanos. Le doy un solo dato, más que ilustrativo: el salario real decreció en un 73 por ciento entre 1989 y 2010. El gobierno lo reconoce, pero hace poco o nada para solventar tan grave y desencadenante problema. Páguese lo que corresponde a cada cual y comenzaremos a ver la disminución del mal, así de sencillo.

Este fenómeno perverso tiene otra arista básica en su esencia

Raúl Castro

Raúl Castro figura desde el 2006 como un aguerrido abanderado contra la corrupción en Cuba, no es mucho lo que ha podido avanzar.

La propiedad. Lo que es de todos, no es de nadie. ¿Hay corrupción, desvío de recursos, apropiación indebida, malversación y otras anomalías de este tipo en los florecientes negocios por cuenta propia que funcionan actualmente en Cuba? Seguro que no: el dueño, propietario, encargado, paga a sus empleados lo debido, por una parte, y vela por la preservación de sus recursos y medios por la otra. Mírese el gran empleador, el estado, en ese espejo, y rectifique si quiere comenzar a controlar el mal.

Siga la Contralora General de la República basando sus estrategias anti corrupción en la conciencia (como decía mi abuelo: era de color verde y se la comieron los chivos…); en el rescate de los valores perdidos, en la ejemplaridad de las personas, en la prevención política. Parece que olvida los paradigmáticos ejemplos que dejaron la desaparecida Unión Soviética y los otrora países socialistas en este turbio quehacer.

“No robarás” dice uno de los mandamientos que yo suscribo. Pero como dice un obrero que conozco: el estado sí puede robarte, pagarte menos por tu fuerza de trabajo, impone precios abusivos en las dos monedas depreciadas que circulan, y todo eso mientras los jefes viven “al ancho de la república”.

El común de los cubanos, a fin de cuentas, ante este estado de cosas sigue al pie de la letra lo que aconseja el refrán español: “quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

4 Comments

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