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Los cubanos amando no somos tan buenos ni tan malos

Por el 11 septiembre, 2013
Cubanos y el amor.
Cubanos y el amor.

Creo que hay mucho de mística, de propaganda, de exageración en las supuestamente extraordinarias capacidades amorosas de los nacidos en esta bella isla, por eso sostengo que los cubanos amando no somos tan buenos ni tan malos.

Los cubanos amando: dime de lo que presumes…

Creo que si nos aplicamos ese sabio y muy certero refrán que concluye: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces… sencillamente no saldríamos muy bien parados que digamos, aunque no pocos turistas de ambos sexos visitan Cuba para comprobar (y disfrutar) de estas exageradas magnitudes eróticas de los nacidos en esta Isla.

Los cubanos no somos como los seres gélidos de otras latitudes, por nuestras venas corre la sangre latina heredada de los españoles, que se mezcla con la de los impetuosos africanos, lo que nos dota de un temperamento caluroso… pero sin inflar, no debemos hincharnos más de la cuenta, por favor, cosa que mucho nos gusta, y que forma parte también, hasta cierto punto, de nuestra idiosincrasia.

Todos los días debemos mostrar a la pareja nuestro amor y respeto, para que la validez de los sentimientos fluya, frescos y delirantes siempre. Ya lo decía ese gran enamorado de las mujeres y de la vida que fue José Martí:

Amor cuerdo no es amor.

Soy de los que piensa que el amor no puede obedecer y subordinarse a campañas publicitarias, a eslóganes comerciales, a los manipulados simbolismos, que potencian un día y marginan al resto del año. Pero eso sí, tiene que ser amor del bueno, no el tarifado, de ocasión, ni el que busca objetivos pedestres, ni el superficial; para saberlo, comprobarlo, uno debe sentir que se le mueve el piso, así de sencillo.

Si es realmente amor, desobedecerá las fechas y disipará los sinsabores, molerá las aburridas rutinas y desvanecerá las distancias, porque siempre portará esa felicidad constante que está más allá de cualquier consideración terrenal y material.

Hermoso es el amor, no solo a la pareja; a la tierra en que nacimos, a la naturaleza que nos acoge, a todo lo existente, y en todo ello palpita, vive.

Concluyo con otra frase genial de Martí, síntesis vital y exacta para todos los seres humanos, de cualquier latitud:

El amor: renueva.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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