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Hay más locos en las calles que en los hospitales

Por el 18 agosto, 2014
Cada vez hay más personas en las calles de Cuba con actitudes y comportamientos agresivos y delirantes.
Cada vez hay más personas en las calles de Cuba con actitudes y comportamientos agresivos y delirantes.

Hoy vemos en cualquier punto de Cuba, con preocupación, a personas de todas las edades hablando consigo mismas, que asumen actitudes y comportamientos agresivos y delirantes en cualquier sitio, ansiosas al extremo; y viene a cuento entonces ese dicho popular de que hay más locos en las calles que en los hospitales.

¿Enajenación, alienación y décadas de frustración?

Quiero apoyarme en Karl Marx, que en sus Manuscritos económico-filosóficos (1844) desmontó el problema de la alienación del trabajador en el capitalismo, y como en Cuba padecemos de capitalismo de estado, son válidas sus conclusiones.

En la Isla los trabajadores no trabajan para sí mismos, para satisfacer sus propias necesidades, sino que trabajan para el estado que les paga un salario de subsistencia a cambio del derecho a utilizarlos en lo que desee; los trabajadores están alienados respecto a su actividad, y su actividad productiva se reduce únicamente a ganar el suficiente dinero para sobrevivir.

Por si fuera poco, los trabajadores también están alienados del producto, que pertenece al estado, que lo utiliza o realiza según su criterio. Con los sistemas de emulación, de estímulo y reconocimiento diferenciado, muy en concordancia con un adecuado comportamiento político, el estado en Cuba también provoca alienación y división entre los compañeros de trabajo.

Todos estos factores determinan que nuestros trabajadores estén dementes de su propio potencial humano, se ven disminuidos como seres humanos y quedan reducidos al papel de productores, con conciencias entumecidas, que conforma una masa incapaz de reaccionar y proyectarse por cambios que modifiquen ese estado de cosas.

Pero operan en la sociedad cubana otros muchos factores enajenantes, sobre todo el MIEDO: a expresarte con libertad, a comprar en el mercado negro artículos de primera necesidad sin importarte su procedencia, a las represalias por sobresalir “negativamente” en tu barrio, centro de trabajo o estudio, a tener tu teléfono “pinchado”, a caer bajo el escrutinio de los órganos de control.

La certeza de que el salario no te alcanza y la incertidumbre consiguiente de no saber qué darle de comer a tu familia te corroe, con efecto acumulativo a lo largo de demasiados años; eso gravita igualmente sobre nuestra machucada y frustrada psiquis.

Estas diversas formas de locura que se manifiestan hoy entre los cubanos no parecen preocuparle en lo absoluto al estado revolucionario y dícese “socialista”; pero si las cosas siguen como van, en algún momento tendrán que dar las cifras de los pocos cuerdos que nos quedan y la de los locos en las calles que son mayoría.

Autor: Carlos Novás Piedra

Original de Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. Licenciado en Ciencia de la Información. Estuvo vinculado al área científica y técnica en 10 años de su carrera, pero actualmente escribe y colabora como columnista para sitios web en temas de Política, Filosofía, Economía, Sociología y Jazz.

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