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El pueblo cubano y sus amuletos tradicionales

Por el 18 septiembre, 2014
En Cuba la función de un amuleto sería la de alejar las malas influencias, la mala suerte, los malos ojos y por el contrario, atraer todo lo positivo: amor, fama, fortuna, salud, prosperidad y seguridad.
En Cuba la función de un amuleto sería la de alejar las malas influencias, la mala suerte, los malos ojos y por el contrario, atraer todo lo positivo: amor, fama, fortuna, salud, prosperidad y seguridad.

Como la mayoría de los seres humanos, los cubanos como pueblo tenemos amuletos tradicionales, y talismanes que forman parte de ese misterioso inconsciente colectivo, y que han pasado de generación en generación hasta nuestros días.

Amuletos cubanos preferidos: Herraduras, tijeras, azabaches y escobas

Los cubanos le concedemos a esos amuletos tradicionales múltiples y variadas funciones. Por ejemplo, nos sirven para ahuyentar la mala suerte, las perniciosas influencias, el mal de ojo. Y según nuestras creencias, igual nos proporcionan salud, amor, prosperidad, fortuna, fama y seguridad, entre otros muchos “beneficios”.

Para la buena suerte utilizamos las herraduras de hierro, ubicadas detrás de la puerta de nuestros hogares, que hayan tenido uso preferentemente, con las puntas hacia abajo, adornada o no con una cinta roja. No pocos en Cuba portan minúsculas herraduras en sus cadenas al cuello y las mujeres en pulseras.

En la mayoría de las viviendas cubanas los visitantes encontrarán casi sin falta la presencia de un animal ajeno por completo a nuestra fauna: el elefante. Puede ser uno o varios mamíferos, de metal o cerámica, pero para proporcionarnos la buena suerte apetecida deben tener el trasero dirigido hacia la puerta de acceso a la casa.

El siempre temido mal de ojo, cargado de envidia u odio, tratamos de prevenirlo de varias formas. Colocándole a nuestro bebé un prendedor en su ropita con un pequeño azabache, acompañado de un par de Ojitos de Santa Lucía, elaborados en metal plateado o dorado, y de un fragmento en forma de diminuta cuenta de coral rojo.

En muchas zonas rurales, aún en la actualidad, se usan como amuletos las tijeras y las escobas para proteger las casas y a los menores que en ella habitan de la acción de las brujas.

La tijera debe ubicarse abierta detrás de la puerta, o colocarse debajo de la almohada que utilicen nuestros niños; en el caso de ese útil de limpieza que es la escoba, igualmente debe situarse tras la puerta, con las cerdas hacia arriba con lo que alejará a todo tipo de visitas no deseadas, entre ellas las de las temidas brujas.

Para concluir debo decir que podemos creer o no en la eficacia de estos amuletos tradicionales, pero nadie podrá negar que forman parte de nuestro folclor nacional.

13 resguardos cubanos contra el mal de ojo (y otros males).

  1. Una tira de tela roja en la ropa, vehículo u objeto.
  2. Un diente de ajo en el monedero
  3. Una hoja de vencedor o de albahaca en el tronco de la oreja.
  4. En la sala, un platico adornado con un ojo y una lengua atravesada por un clavo para las malas lenguas.
  5. Guano bendito tras la puerta para alejar de casa enemigos y enfermedades.
  6. El azabache y los ojitos de Santa Lucía en la ropita y la cuna del bebé.
  7. Un caracol cinturita, una bolsita de saco, una piedra de mar debidamente “trabajados” por la madrina o el padrino.
  8. Una astillita de canela en la punta de la lengua para hablar y convencer a ese prójimo que se resiste tanto.
  9. Una lengua de vaca (la planta) sembrada a la entrada de la casa.
  10. Un jarro de agua limpia tirada antes de salir por la puerta para no pisar el probable polvo de mala suerte.
  11. Una cruz de cascarilla en la planta del pie.
  12. Una herradura detrás de la puerta
  13. Un elefante de adorno en la sala, con la parte trasera apuntando hacia la salida

Autor: Calixto Suárez Vázquez

Nacido en Morón, Ciego de Ávila, Cuba. Estudié en Escuela preparadores físicos, Licenciado en Cultura Física. El deporte ha sido mi pasión, pero también me gusta entablar nuevas amistades, conocer nuevos temas y debatirlos, libre pensador y opinólogo.

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