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Bar Sloppy Joe’s – un clásico habanero que vuelve

Por el 17 marzo, 2013
bar sloppy joes habana

Acabo de leer una noticia que me produce sentimientos encontrados; por una parte alegría, y por la otra molestia, incomodidad y enojo. Ha sido finalmente (después de transcurridos 45 incultos y destructivos años) rescatado, reabierto uno de los bares más emblemáticos de la capital cubana: el recordado en la actualidad por muy pocos cubanos, el Bar Sloppy Joe’s, 95 años después de su inauguración oficial en 1918 (aunque hay autores que plantean que fue un año después).

El bar del gallego

Su primer propietario fue un avispado y luchador hombre, nacido en Galicia, José Abeal Otero, que había llegado a la Mayor de las Antillas, como tantos otros, recién inaugurada la República, en este caso en 1904; en La Habana comenzó una intensa preparación gastronómica y de negocios, que continuó en Nueva Orleans y Miami donde además asimiló la lengua de Shakespeare, antes de regresar a la capital cubana para abrir este establecimiento que le daría celebridad, que estaba situado estratégicamente en la calle Animas, entre Zulueta y el Paseo del Prado, en las inmediaciones del permanentemente frecuentado Parque Central, y de los concurridos hoteles Plaza y Sevilla, entre otros, y que otrora fue una simple y descuidada bodega de barrio. Tanto fue el éxito del bar de José que una casa similar en Miami, la llamada Capital del Sol, copió el nombre de su bar, en los años 30 de la pasada centuria.

Si bien es cierto que el florecimiento y la fama del “Sloppy Joe’s” habanero estuvo muy asociada inicialmente a los constantes flujos del turismo norteamericano, deseoso de saciar su sed alcohólica a consecuencias de la Ley Seca en Estados Unidos, no lo es menos que muchos cubanos allí libaban alcoholes y cócteles, así como sabrosos y relativamente económicos platos: cabe mencionar la exquisita “ropa vieja” y el cósmico “sándwich cubano”. Por ellos muchos parroquianos en el horario diurno eran cubanos.

Otros atributos distintivos tenía el “Sloppy Joe’s”, entre ellos la barra más larga de Cuba (18 metros, unos 59 pies), y que era además de una especie maderable rarísima, de caoba negra; un barman que preparaba magistralmente más de una treintena de cócteles, amén de las delicias gastronómicas mencionadas. Es cierto que fue visitado por luminarias como Ernest Hemingway, Frank Sinatra, la preciosa Ava Gardner, Nat King Cole, los toleteros Ted Williams y Babe Ruth, y actores Errol Flynn, Rock Hudson y Alec Guinness (en la foto), entre otros; pero de todos ellos el que más lo frecuentaba era nuestro siempre inmortal Benny Moré.

Aplaudo por que haya sido rescatado el “Sloppy Joe’s”, pues forma parte de nuestra memoria e historia citadina, pero me molesta que se haga para los turistas, y sobre todo pensando en las oleadas de visitantes norteamericanos con los que sueñan las autoridades cubanas que en algún momento de su segundo mandato permitirá que lleguen el presidente Obama.

Autor: Roberto Viera Sánchez

Original de Matanzas, Cuba. Licenciado en Hotelería y Turismo. Desempeña funciones de guía y promotor turístico en Varadero. Aficionado al buceo y la fotografía submarina. Colabora como escritor para guías turísticas de Alemania, Canadá y España.

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